SOCIEDAD
La mayoría de los recién llegados a Reus provienen de otros municipios de Cataluña o el Estado
El incremento de población de los últimos años supone «retos» como la vivienda o los servicios

Fotografía de archivo de gente paseando por la calle de Llovera.
Reus ha superado la barrera de los 110.000 habitantes. El Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Institut d'Estadística de Catalunya (Idescat) registran que, a fecha 1 de enero del 2025, se llegó a los 111.000 habitantes y, hoy día, ya hay 114.000 reusenses, según datos facilitados por el Ayuntamiento. «No estamos en un crecimiento esporádico, sino que es sostenido en el tiempo y eso nos obliga a hacer un planteamiento de la ciudad a largo plazo, previendo que este crecimiento, en los próximos años, continuará en esta línea», analiza el concejal de Servicios Generales, Hacienda y Buen Gobierno, Manel Muñoz. «La gran proyección está en el Camp de Tarragona; crecerá, y tiene que hacerlo también en servicios, riqueza, empleo y buenas condiciones de vida», añade. Eso supone «retos» en ámbitos como la vivienda, los servicios y las infraestructuras.
El crecimiento de la población está vinculado especialmente con la migración. La gente que se traslada de otros municipios de Cataluña o del Estado representa más de un 63% de las llegadas el año 2025. Esta tendencia de cambios de domicilio se ha incrementado un 35% desde el 2020, motivada por la marcha de población de las grandes capitales.
Reus
Reus supera la barrera de los 110.000 habitantes gracias al crecimiento migratorio
Miquel Llaberia
La llegada de ciudadanos provenientes del extranjero también ha ido en auge los últimos ejercicios y se ha sostenido en el tiempo. Marruecos, Colombia, Venezuela, Rumania, Perú y Argentina han sido los principales países emisores. En el 2022, con el inicio de la guerra, se produjo un impulso de personas llegadas de Ucrania, que fue la cuarta nación con más recién llegados. Además, hay detectadas altas «por omisión» que responden a la regularización de la situación de personas que están viviendo en Reus, una casuística que afecta, sobre todo, a personas de origen foráneo, ya que, por ejemplo, tienen que renovar su empadronamiento dos años después de la aprobación, un trámite que se lleva a cabo a instancia del interesado. También afecta a la población que no se empadronó en el primer momento que instaló su residencia habitual en la capital del Baix Camp.
El factor que menos influye en este crecimiento son los nacimientos. El 2025 podría ser el primer año con un crecimiento natural positivo, dado que, en el periodo entre el 2020 y en el 2024, siempre se registraron más defunciones.
En el apartado de bajas del padrón, el cambio de municipio dentro de las fronteras españolas es, también, la principal causa, mientras que cerca de unas 200 personas dejan Reus para ir al extranjero cada año.
Los retos del futuro
Muñoz menciona que, en caso de que se mantenga la tendencia, Reus puede llegar a los 140.000 habitantes en cuestión de tiempo. «Eso nos comporta tener que afrontar una serie de retos, sobre todo en servicios a disposición de la ciudadanía», advierte. Lo más «importante y trascendente» es «la falta de vivienda», se sincera. «Lo que tenemos que hacer es favorecer el crecimiento y que sea sostenible», apunta.
Subraya que se están alzando los 200 pisos asequibles en Mas Iglesias y en el Complejo Riera y recuerda el protocolo de adquisición de viviendas por tanteo y retracto, un mecanismo que ya ha permitido sumar siete al parque de alquiler y «tenemos una buena pila que esperamos que puedan incrementarlo». «Si no lo hacemos de esta manera, nos encontraremos con una ciudad mucho más tensada a escala poblacional», alerta.
Además, recuerda los solares puestos a disposición de la Generalitat de Catalunya para edificar inmuebles. Los primeros que han recibido luz verde están en las calles del Ball de Diables y de Vilafortuny, que habilitarán 129 nuevos domicilios. «Estos son los primeros que entrarán al paquete, que no serán los últimos», afirma. También remarca la necesidad de colaborar con el sector privado y las bonificaciones establecidas para fomentar la cesión. Y menciona la posibilidad «de abrirnos a otras fórmulas», como las viviendas con servicios compartidos, siguiendo el ejemplo del Residencial ViuB de Igualada destinado a mayores de 60 años. «Estamos obligados a buscar fórmulas para afrontar este crecimiento que estamos viendo», señala el concejal.
Los servicios
También será «un reto» que la gente recién llegada «tenga educación, sanidad y servicios cerca», así como las infraestructuras a su alcance. Con el sur como zona de crecimiento, ya se ha colocado la primera piedra del jardín de infancia municipal L'Ametller, que se espera que pueda entrar en funcionamiento durante el curso 2026-27. En el Campus Bellissens se proyecta la integración de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la URV. Además, en el entorno llegarán las estaciones de Bellissens e intermodal, la nueva de autobuses y el TramCamp.
Ante este contexto, Muñoz remarca que «queremos ser una ciudad atractiva para que la gente venga a vivir, pero también a trabajar», de forma que el incremento de habitantes tiene que ir acompañado de «crear empleo estable y de calidad». Pone el ejemplo del establecimiento de ordenanzas fiscales que favorezcan la implantación de sectores considerados estratégicos, como el agroalimentario o el tecnológico.