Movilidad
«Nos derivan a la estación del Camp de Tarragona, pero no hay conexión y los trenes cuestan el triple», lamentan usuarios
Escasa actividad y desconcierto a la estación de Tarragona a raíz del cierre del servicio de Rodalies este domingo

Aspecto del andén sin actividad de la estación de trenes de Tarragona, este domingo
Pocos usuarios y sensación de desconcierto a la estación de trenes de la ciudad de Tarragona durante este domingo por la mañana sin servicio de Rodalies. Turistas extranjeros, viajeros despistados y algunos previsores se han acercado al vestíbulo donde las informadoras y el personal de taquilla ha intentado derivarlos hacia otros servicios: la estación de buses de la ciudad, pero también la de Adif del Camp de Tarragona, por donde circulan los trenes de larga distancia y alta velocidad.
«No tienes combinación para ir allí a coger el AVE y, después, es mucho más caro. Triplica el (precio del) billete. «Es complicadísimo: ¿cómo se lo hace un estudiante»?, se ha preguntado Anna, una usuaria que ha acudido a la estación buscando información para viajar en tren a Barcelona la próxima semana.
Acceso a los andenes cerrado al público e informadoras recibiendo a todas las personas que intentaban acceder al vestíbulo de la estación de Tarragona. Ha sido la inusual imagen de la jornada, completamente diferente del habitual de un domingo por la mañana. Algunos no sabían que el servicio de trenes se ha suspendido y no hay ninguna circulación. Miraban con incredulidad las pantallas con la lista de convoyes previstos y la palabra «cancelado», con visibles caracteres en mayúsculas, a continuación.
Brian, un turista norteamericano que pasa una semana Tarragona, ha sido uno de los usuarios que se han encontrado, sin saberlo previamente, en esta situación. «He venido para hacer un trayecto de 20 minutos y me he encontrado con que los trenes no funcionan», ha explicado a la ACN. «Tengo que cancelar los planes que tenía para hoy», ha añadido, resignado. Entiende, a pesar de eso, que «tengan que asegurarse de que todo es seguro». «Pero es una molestia», sentencia, antes de marcharse.
Los buses que salen de la estación de la ciudad, situada tocando la plaza Imperial Tàrraco, es la principal alternativa que las informadoras ofrecen a todas las personas que preguntan como se pueden desplazar delante la suspensión del servicio ferroviario de Rodalies.
Algunos usuarios, sin embargo, que ya intentaron este sábado utilizarlos sin éxito, dudaban sobre si este domingo tendrían más suerte, vistas las circunstancias. En algunos casos, además, apuntan que utilizar este medio implica también planificar de forma diferente las conexiones o traslados una vez llegan a Barcelona.
No tenían tanta urgencia Josep Maria y Anna, que se han acercado este domingo por la mañana a la estación de trenes para preguntar si podrían desplazarse con Rodalies a Barcelona el próximo jueves. A pesar de no ser usuarios del servicio de forma diaria, explican que utilizan habitualmente el ferrocarril para desplazarse a la capital o hacia las Tierras del Ebro.
«Hemos venido, precisamente, sabiendo que hoy no habría trenes, pero previendo que la próxima semana tenemos que ir a Barcelona queríamos informarnos a ver si a partir del martes o miércoles podría haber línea», ha relatado Josep Maria. La respuesta los ha sorprendido: «nos han dicho que no, que mejor fuéramos a la estación del Camp, que allí seguramente habría tren».
Situada a 14 kilómetros de la estación de Rodalies de la ciudad y con unas conexiones precarias con transporte público (el trayecto en coche se puede alargar unos 20 minutos), la propuesta no es una alternativa factible para la gran mayoría de los viajeros. A la estación del término de la Secuita hacen parada los convoyes del AVE de la línea que une Gerona-Barcelona-Lleida-Zaragoza-Madrid, así como los servicios de larga distancia como el Avant, que aprovechan también la línea de alta velocidad.
Tienen horarios diferentes, que a menudo no se sincronizan con los de la escasa oferta de transporte público, y los precios del billete son mucho más elevados. «Tienes que ir en taxi o bus y es más complicado que la facilidad que tenemos aquí,» apunta a Josep Maria.
La sensación de esta pareja de usuarios definen como «desastre» la situación que deja el cierre de Rodalies para los tarraconenses. Recuerdan que su trabajo, estudios o salud dependen de su funcionamiento. «En Tarragona lo han dejado coja del todo cerrada, cerrada, porque la Estació del Camp, que es la única opción que te ofrecen, está muy lejos», valla Anna.
Los taxistas ven reducida la facturación
Justo delante de la estación, una hilera con media docena de taxis aparcados espera ordenadamente que lleguen posibles clientes. Reticentes a hablar delante de la cámara, los taxistas aseguran unánimemente que la suspensión del servicio de Rodalies está afectando negativamente a su actividad.
Aunque algunos hicieron traslados a Barcelona este sábado, a petición de viajeros «desesperados» que no encontraban alternativa a partir de la cancelación total, la desaparición del flujo de viajeros que llegan regularmente en tren y buscan un medio complementario en la ciudad para llegar a su destino se ha dejado notar. Uno de ellos, calcula que la facturación ha caído a un 60% de un domingo equivalente.