Laboral
Sin aviso y por carta: así se enteraron los 200 trabajadores de Tarragona del cierre de su planta
La entidad norteamericana plantea un ERE multitudinario y el cierre de dos plantas en Tarragona

Más de un centenar de trabajadores asistieron al pleno del Ayuntamiento de Valls.
Los más de 200 trabajadores de las plantas de Valls y Montblanc explican que se enteraron del cierre de sus centros de trabajo a través de una carta y sin explicaciones previas. El anuncio llegó el pasado 4 de febrero, de forma repentina, generando desconcierto e indignación entre unas plantillas que aseguran no haber recibido ninguna advertencia anterior.
Según denuncian los representantes sindicales, la dirección no convocó reuniones informativas ni abrió un periodo de diálogo antes de comunicar la decisión. “Quieren hacernos creer que, si la planta va mal, es culpa nuestra”, lamentan desde el comité, que atribuye la situación a una mala gestión empresarial.
El impacto va más allá de los empleos directos. El cierre pone en riesgo también a empresas auxiliares y proveedores vinculados a la actividad industrial en el territorio. “Nos han dicho que varias empresas también tendrían que cerrar”, advirtió el presidente del comité de empresa de Valls, Albert Queralt.
El Ayuntamiento de Valls reaccionó convocando un pleno extraordinario con más de un centenar de trabajadores presentes. El consistorio aprobó una moción para reclamar la intervención de la Generalitat y exigir la suspensión de cualquier decisión irreversible mientras se exploran alternativas.
Entre las medidas planteadas figura la creación de una mesa de mediación y reindustrialización que permita buscar un nuevo inversor que garantice la continuidad de la actividad. La alcaldesa, Dolors Farré, defendió la necesidad de una “respuesta inmediata y clara” ante un golpe que amenaza el tejido económico local.
Los trabajadores indican que la planta llegó a generar beneficios millonarios en el pasado y sostienen que todavía existen interesados en adquirir las instalaciones. “Vienen días complicados”, asumen, a la espera de que las administraciones logren frenar un cierre que consideran precipitado.