RELIGIÓN
Mossèn Fortuny vuelve al Templo de la Sangre para presidir el Viacrucis
El Arzobispado levantó el decreto que trasladaba el culto de la Parroquia de la Sangre a la Prioral

Fotografía del Viacrucis de Cuaresma en el Templo de la Sangre, presidido por Mossèn Fortuny.
El Viacrucis de Cuaresma de ayer el domingo 8 de marzo oficializó el alto el fuego entre la Real Congregación de la Puríssima Sang y el Arzobispado de Tarragona. Mossèn Fortuny, prefecto de la Sangre y Prior de Sant Pere, fue el encargado de presidirlo con la presencia de una sesentena de fieles. Esta celebración vuelve a la normalidad después de que el pasado 22 de febrero fuera el exllavero Francesc Pardo quien fue el encargado de presidir el primer Viacrucis y el pasado 6 de marzo el Arzobispado decidiera firmar un decreto que dejaba sin efectos el decreto del 15 de diciembre de 2025 por el cual se trasladaba temporalmente la actividad pastoral de la parroquia de la Puríssima Sang de Reus en la Prioral de Sant Pere con motivo del conflicto entre ambas instituciones. Además, se espera que haya una resolución del conflicto posterior a Semana Santa.
De esta manera, se prevé que los feligreses reusenses puedan celebrar la Cuaresma y la Semana Santa con normalidad y, aunque todavía no esté solucionado, se espera que posteriormente se pueda trabajar en la resolución del conflicto abierto desde hace meses. Mossèn Fortuny afirmó que ha vivido la celebración de este Viacrucis «con mucha alegría», a la vez que desea que «se pueda llegar con un acuerdo y reanudar el culto a la Parroquia de la Sangre con normalidad». «Tenemos que vivir con naturalidad, tenemos que buscar la manera que todo el mundo esté a gusto y espero que las autoridades competentes se encarguen de solucionarlo todo», añadió.
Por su parte, el subllavero de la Real Congregación de la Puríssima Sang de Reus y que actualmente ejerce como llavero, Bernat Marsal, participó ayer junto con el resto de miembros de la junta en el Viacrucis. «Lo hemos vivido con mucha alegría porque teníamos muchas ganas de que el culto volviera a la casa, tanto para los congregantes como los reusenses. La relación con el prior es buena y ya habíamos hablado anteriormente», explica. Según confirma Marsal, se ha podido llegar con esta tregua gracias a la mediación de un mosén con el Arzobispado: «Queremos que Semana Santa vaya con normalidad y, después, ya se hablará del resto».
Con respecto a la resolución del conflicto, el subllavero confía en que se llegue a una resolución «pasado Semana Santa»: «Nos sentaremos todos y se preparará una reforma de los estatutos, que es lo que quiere el Arzobispado, y se haga una votación por la nueva junta de gobierno que tenga que haber». En cuanto a la experiencia personal tanto Fortuny como Marsal afirman haber vivido estos meses con «sufrimiento», pero esperan llegar a una solución final. «Confiábamos en que tarde o temprano todo llegaría a buen puerto a través del diálogo y esperamos conseguirlo», cierra Bernat Marsal.
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