HISTORIA
Orígenes vecinales con nombre de mujer
Teresa Escoda Badia fue relevante en la formación de dos entidades vecinales históricas; Juroca y Sant Josep Obrer

Fotografía de Teresa Escoda Badia
Les historias vecinales siempre tienen nombres y apellidos que muchas veces caídos en el olvido. Lo que muchas veces pasa, sobre todo al siglo XX, es que estos nombres y apellidos son todavía más olvidados en el caso de las mujeres. No será el caso de Teresa Escoda Badia (1940-2022), cofundadora de la Asociación de Vecinos Juroca y vicepresidenta de la Asociación de Vecinos de Sant Josep Obrer entre 1976 y 1984. Una historia que las historiadoras Carme Puyol e Isabel Martínez decidieron sacar a la luz en la publicación Mujeres referentes de Reus.
«Su padre era artesano, prioratí, y se marcha a Barcelona a buscarse la vida y allí está donde conoce a su esposa durante la Segunda República», explica Puyol. «Él era un obrero, con mucha conciencia de clase, y ella era de la CNT. Así que hay un sustrato familiar e ideológico importante», añade. Con 23 años Escoda se casa con Josep Gutiérrez, un hombre catalanista y de izquierdas. «Ellos vivieron en Mollet del Vallès y en Montmeló, donde había un grosor importante de población obrera e inmigrando en pleno franquismo», apunta.
Un contexto que marca profundamente la manera de pensar y actuar de Escoda, que llega a Reus el año 1976 y obra una tienda de antigüedades en la carretera de Salou: Estaban ubicados en el barrio de Parcel·les Cases, un espacio donde el año 76 estaba todo por hacer. En aquella época los barrios no eran una prioridad para la administración», comenta la historiadora. Ahora bien, la reivindicación vecinal más importante de los ciudadanos de la zona era el cierre del barranco del Escorial: «Había aguas residuales, vertidos industriales incontrolados y ratas y los niños iban a jugar. Era un peligro sanitario».

Fotografía de un cartel anunciante la protesta para reivindicar el cierre del barranco del Escorial.
«Entonces, piensan que es necesario organizarse para mejorar la vida del barrio y crean la Asociación de Vecinos del barrio Juroca, donde participa Escoda». Con Teresa Escoda como coorganizadora, se convoca una manifestación para reclamar que el barranco del Escorial sea saneado y cubierto el 8 de octubre de 1977. «Era una situación muy delicada, en la que el régimen de Franco todavía luchaba por mantenerse en el poder y la prensa de la época afirmaba que hasta 400 personas asistieron», destaca. Una de las hijas de Escoda recuerda que «hicieron una rata de unos 2 metros y medio, con una estructura de madera y la cubierta con papel y lo llevaban los niños. Como una Cucafera».
Desgraciadamente, el marido de Teresa Escoda pierde la vida en un accidente de tráfico el año 1978 y ella se ve obligada a trasladarse al barrio Sant Josep Obrer. «Allí vuelve a aplicar sus capacidades para organizar en el barrio e incentiva a los vecinos a crear la Asociación de Vecinos de Sant Josep Obrer», reivindica Carme Puyol. No obstante, después de unas elecciones para la presidencia de la entidad que, presuntamente, habría ganado ella, se la «invita» a ser vicepresidenta: «Allí nota que se la discriminaba como mujer y después notó que se la tenía poco en cuenta. Todo eso la desencantó mucho».
Así y todo, Escoda mantiene su carácter resiliente y, aunque acaba abandonando la lucha vecinal, entra a trabajar en el Instituto Pere Mata de Reus como cuidadora y empieza a formarse, teniendo que desplazarse tres días a la semana a Barcelona. «No era nada común que una mujer, y además con su edad, se formara en aquella época». Una vez jubilada, hizo vida entre Reus y la Vilella Alta, hasta su muerte.
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Redacció ACN