ENTREVISTA
Joan Domènech: «La medicina puede hacer muchas cosas, pero, a veces, los valores de la gente son diferentes, y eso causa conflictos»
El presidente del Comité de Ética Asistencial del Hospital Universitario Sant Joan reflexiona sobre cómo se abordan situaciones clínicas complejas en que la mirada asistencial y la humana difieren

El médico cirujano destaca el papel que desarrollan los documentos de voluntades anticipadas.
¿Qué es el Comité de Ética Asistencial?
Es un grupo de personas interesadas en la coyuntura entre lo que podemos hacer desde el punto de vista asistencial y el del ser humano. La medicina actual puede hacer mucha cosa, sin embargo, a veces, los valores de las personas, lo que piensan, sus sentimientos, son diferentes. Lo que intentamos es reflexionar, pensar, ayudar a los profesionales en casos de duda, debate o conflicto».
¿Entran en contradicción las dos miradas?
«Más que en contradicción, a veces entran en conflicto. Desde el punto de vista técnico, puedes hacer mucha cosa, puedes alargar las situaciones de la gente, pero desde la mirada humana, quizás no es la vida que quería a la persona. Tenemos que juntar las dos cosas para encontrar la mejor solución posible».
¿En qué casos tiene que intervenir el comité?
«El comité de ética participa básicamente en cuestiones del principio y el final de la vida. Cuando surgen los conflictos, el comité puede ayudar, pero nunca decidir. Ayudamos a los profesionales y los pacientes a poner encima de la mesa varias opciones, algunas que quizás no se habían planteado. Lo que decimos es ‘hablemos’. Hablamos con un método, utilizamos una manera de analizar los temas. Miramos todos los factores, no sólo la enfermedad, sino qué piensas como persona, qué querías ser, tu proceso de vida, el documento de voluntades anticipadas, etcétera».
¿Ha cambiado mucho la manera de trabajar?
«Ha cambiado la medicina, ha cambiado la asistencia y ha cambiado la gente. Cada vez es más autónoma y tiene que ser así. La gente tiene más claro qué quiere, nos pide que le propongamos y le explicamos los pros y contras, para valorar qué hará y qué no. La decisión la toma la persona. Si no hay consentimiento, no puedes obligar a nadie. Les personas tienen derecho a decidir sobre su vida y su cuerpo. Nosotros tenemos que ayudar a tomar una decisión consensuada y que sea la mejor posible».
En situaciones complicadas, se tiende a pensar en el blanco y el negro, pero la realidad es más compleja.
«Les cajas cerradas no existen, así como tampoco una paleta con sólo blanco y negro. La paleta es de grises. El comité busca esta cadencia de grises. Impulsa una reflexión, parar el momento, dar una vuelta a la situación, reconsiderar y volver a plantear. No sólo desde el punto de vista asistencial, sino también tiene en cuenta la vida social, personal, familiar, la biografía... Por eso, los documentos de voluntades anticipadas son fantásticos y, a veces, básicos para tomar decisiones».
¿Qué son?
«Son una muestra por escrito de mis pensamientos para el momento que no sea competente. Es decir, cuando no pueda tomar decisiones sobre mi salud y mi cuerpo, qué quiero que me hagan o qué no».
¿Prevalece la voluntad anticipada?
«Tiene que prevalecer la voluntad anticipada, sí».
¿Por qué es importante?
«Porque nos ayuda a los profesionales asistenciales y a las familias en situaciones de conflicto».
¿Cómo se activa el comité?
«Tenemos varias posibilidades. Tenemos reuniones bimensuales. Si hay algún caso importante, nos podemos activar en 48 o 72 horas. Además, tenemos una consulta de bioética semanal. Hay que destacar que dentro del comité hay pediatras, cirujanos, internistas, enfermeros, etcétera, así que, en situaciones muy graves, nos activamos directamente. Los valores, las creencias, la familia, la multiculturalidad, todo eso participa en lo que se decidirá».
La religión también influye.
«Es el caso de los testigos de Jehová y las transferencias de sangre, pero también afectan la cultura o dónde has nacido. En los últimos 50 años, los profesionales asistenciales hemos adquirido una capacidad impresionante de hacer un montón de cosas para que la vida sea diferente, pero quizás llega un momento que las personas priorizan sus valores. Les personas somos lo que somos, hay derecho a la autonomía, cada uno ha decidido cómo quiere vivir, y este tiene que ser un tema respetado. Eso a veces puede crear algún tipo de conflicto y, por eso, participamos nosotros. El otro valor de los comités es dar educación».
¿La decisión final a quién corresponde?
«Les decisiones siempre son del paciente. Nosotros vamos a sentarnos y a hablar, porque, a veces, así descubrimos aspectos de la historia biográfica que ayudan a entender las situaciones, como que alguien rechace un tratamiento porque a su madre le aplicaron y sufrió. Hablemos».
Ya no hablemos de creencias o cultura.
«Sino de antecedentes. Pones todas las opciones encima de la mesa y ayudas a llegar a un acuerdo, pero la autonomía, la decisión del paciente, tiene que ser respetada».