Diari Més

Urbanismo

El Ayuntamiento elaborará un censo de amianto en Reus: las afueras de la ciudad son el gran reto

El objetivo marcado es haber eliminado el amianto en edificios públicos en el 2028 y en privados en el 2032

Fotografía de archivo de una cubierta de amianto, material nocivo para la salud.

Fotografía de archivo de una cubierta de amianto, material nocivo para la salud.COATT

Miquel Llaberia

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El Ayuntamiento de Reus se pone las pilas en la erradicación del amianto a la ciudad uno de los grandes retos urbanísticos de Cataluña, pero especialmente de la capital del Baix Camp como municipio con más cubiertas en toda la demarcación. Por este motivo, ha anunciado la licitación para elaborar un censo de los edificios con amianto en la ciudad, un primer paso con el objetivo de, según explican fuentes del consistorio a Diari Més, cumplir con el requerimiento legal del Plan nacional para la erradicación del amianto en Cataluña. De esta manera, la voluntad sería eliminar las cubiertas de fibrocemento en edificios públicos con 2028 como fecha máxima y de los privados hasta el 2032. El contrato de elaboración del censo ha salido a licitación pública por un importe total de 39.930 euros.

Según se afirma en los documentos oficiales publicados la retirada del amianto es importante teniendo en cuenta que es un material peligroso, especialmente después de superar su vida útil máxima de 40 años, capaz de causar graves problemas de salud como son asbestosis, mesotelioma o algunas tipologías de cáncer. El 7 de mayo de 2024 la Comisión para la Erradicación del Amianto en Cataluña de la Generalitat de Catalunya ya facilitó un precenso municipal de amianto con una primera estimació de la cantidad que hay en el municipio y se espera que sea de utilidad para facilitar la creación del nuevo censo.

Por lo tanto, la empresa adjudicataria tendrá que llevar a cabo la inspección de campo en profundidad para confirmar o descartar la presencia de amianto en los edificios e instalaciones que pueden haber sido preseleccionados al primer nivel realizado por la comisión o bien por nuevas detecciones que haya podido detectar y no estén incluidas en el precenso. Esta inspección incluye la relación e identificación detallada de todos los materiales con contenido de amianto, valoración del riesgo y planificación de las acciones a realizar. Además, se exigirá a las empresas interesadas haber realizado previamente un censo de amianto en alguna población y haber redactado el proyecto y dirigido la obra de retirada de amianto de una cubierta de entre 500 y 1.000 metros cuadrados. Se estima que, a partir del día siguiente de la formalización del contrato, la elaboración del censo de edificios con amianto se pueda realizar en seis meses.

Reus registraba casi 1.200 cubiertas de amianto el año 2024

El contrato sale a licitación por 39.930 euros y seis meses de plazo de ejecución

Más de un millar de cubiertas

Según los datos publicados el año 2024 por el Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (ICGC) había 1.190 elementos de fibrocementos con una superficie mínima de 35 metros cuadrados en Reus. Estas cubiertas estarían repartidas por toda la ciudad, pero se concentrarían especialmente en los entornos de las afueras. Por ejemplo, las zonas más afectadas según los datos serían el polígono Dina, Urbanización Mas del Carpa, Urbanización Blancafort o el barrio Sol-i-Vista, entre otros. Según explica Ramon Rebollo, miembro del gabinete técnico del Colegio Oficial de la Arquitectura Técnica de Tarragona (COATT), este primer muestreo permitió hacerse una idea de la magnitud de la problemática, que en Reus es destacada.

«Reus es un municipio muy grande y hay un montón de cubiertas de fibrocemento. Imagino que ahora querrán tener una idea mucho más esmerada con el fin de actuar», comenta Retoño. Además, también apunta al motivo de por qué las zonas periféricas acogen la parte más importando de los edificios donde todavía queda amianto: «Se utilizó mucho en construcciones agrícolas, que están situadas en torno a los poblados, y también en industrias. Por este motivo la parte más importante no está en el centro, aunque también hay».

Dificultades

A pesar de todo, la retirada de este material hoy día es muy complicada, haciendo que intentar cumplir con el objetivo de eliminarlo de los edificios públicos en el 2028 y de los privados en el 2032 sea todo un reto: «Es un proceso muy difícil, caro y que tiene que hacer una empresa especializada y autorizada por la Generalitat». «Se tiene que desmontar de una manera determinada, empaquetar y enviar a un gestor, que es otro gran problema porque ahora mismo en toda Cataluña sólo hay un único centro capacitado,» añade Retoño. Por este motivo, la única solución que apunta al técnico del COATT es que la administración siga dedicando recursos para retirar el amianto en edificios públicos y subvencionarlo en privados: «Si nos fijamos en las subvenciones que se abren anualmente el presupuesto se agota deprisa».

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