Diari Més

Inclusión

Devolver a la sociedad aquello que me ha dado; la lengua

La Voz Entre Culturas, ofrece clases semanales de catalán a jóvenes migrantes

Fotografía de Vicenç Rovimeda, maestro de catalán jubilado, dando clases a jóvenes migrantes en el Centro Cívico Mestral.

Fotografía de Vicenç Rovimeda, maestro de catalán jubilado, dando clases a jóvenes migrantes en el Centro Cívico Mestral.CEDIDA

Miquel Llaberia

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Devolver a la sociedad aquello que nos ha dado, esta es la filosofía de Vicenç Rovimeda, maestro de catalán jubilado con una fuerte vocación por su profesión. Por este motivo, se dedica desde hace un tiempo a ofrecer clases de lengua catalana para personas recién llegadas que no saben la lengua. «Yo no tenía ganas de jubilarme», comenta con una carcajada, a la vez que describe estas clases como un «planteamiento de vida». «Yo si quiero hacer de jubilado voy a jugar a la petanca o al dominó, pero he sido maestro más de 30 años. Mis padres se dieron un hartón de trabajar de campesino y me permitieron estudiar, ser maestro y enseñar. ¿Cuándo me muera donde quedará todo eso? Así que antes quiero devolver un poco de aquello que me ha dado a la sociedad a los más necesitados», afirma con convicción al maestro jubilado.

Por este motivo empezó a ofrecer clases semanales a un grupo de argentinos llegados a Cataluña, pero consideraba que no era lo suficiente. Ahora bien, hace pocos meses tuvo la suerte de conocer a Jaume Blanc, presidente del ONGD La Ve Entre Culturas. «Nos conocimos en la biblioteca y me dijo que era maestro de catalán. Entonces, le pedí si me podía revisar el libro que íbamos a presentar, Destino en el Norte,» explica el presidente. A raíz de este encuentro, se abrió la posibilidad de que pudiera ofrecer clases de catalán a jóvenes migrantes llegados a Reus como voluntario de la entidad: «Al final hablé con la Fundación Diagrama, que tenían contacto con uno de estos pisos donde hay jóvenes migrantes de Gambia, y lo pudimos gestionar».

Vicenç Rovimeda, maestro jubilado, se ofreció voluntariamente para dar las clases

Les clases se han llevado a cabo en el Centro Cívico Mestral cada miércoles de 18 a 19 horas y los jóvenes han podido aprender vocabulario funcional, conversación, comprensión oral y escrita y herramientas lingüísticas básicas para el día a día. «Tenemos que pensar que empezamos desde cero. El primero que tenemos que hacer es darlos todo el necesario para mantener una conversación o para entender el papel que los pongan delante». Una practicidad que lleva hasta el extremo, ya que si los jóvenes están estudiando carpintería, los ayuda a aprender también el vocabulario del oficio: «Nos tenemos que poner en su piel. Este niño llegará a la clase y el profesor le dirá: ‘Cheque, llevamos el cepillo’!. Él tendrá que saber qué es el cepillo».

Además, tal como apunta Blanco, hay casos en que ni siquiera han estudiado a su país y conocen su idioma por tradición oral y «no saben qué es la escritura». «Nos tenemos que centrar en esta franja de chicos entre 18 y 21 años, porque no se escolarizan, pero se les protege un poco y se les da un piso. Pero con 21 se quedan en la calle, así que es importante que aprovechen este tiempo», añade. Ahora bien, Rovimeda encuentra recursos por todas partes con el fin de ayudarlos: «Fui al Estallido y allí tienen revistas con la imagen de los productos. Así que cogí siete u ocho y para ellos es como un diccionario, porque tienen la palabra y ven la imagen de qué significa».

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