ENTREVISTA
Esther Roquer: «La persona tiene que estar en el centro y el sistema tiene que girar a su alrededor»
La especialista en geriatría ha sido distinguida como Colegiada del Año en Reus del Col·legi Oficial de Metges de Tarragona por su liderazgo en modelos innovadores de atención a las personas mayores

La doctora es geriatra vocacional y afirma que la medicina «aparte de cuidar, también es cuidar».
¿Qué significa haber recibido el reconocimiento como colegiada del año en Reus?
«Es un orgullo muy grande. Quiero agradecer al Col·legi Oficial de Metges de Tarragona por la iniciativa de convocar estos premios y, además, por como funcionan. Son los compañeros los que te nominan y te proponen. Que sean ellos mismos los que han pensado que mereces el reconocimiento te hace sentir doblemente orgulloso».
¿Cómo recibió la noticia?
«La verdad es que fue una sorpresa, pero una muy agradable. No me lo esperaba. Pienso que hay muchos grandes profesionales aquí. Me siento superagradecida».
¿Por qué cree que ha recibido el galardón?
«Supongo que tiene que ver con mi participación en el CAIROS. Tengo la sensación de que la gente necesitaba cambios reales, que es lo que intentamos hacer. En el territorio, se empezó a abordar con la atención primaria, con los Centros de Salud Integral de Referencia. La gente tiene ganas de que haya reformas tangibles que mejoren la vida de los pacientes, pero también de los profesionales».
¿Qué la llevó a la especialidad de geriatría?
«En mi caso, era bastante vocacional. Yo siempre he tenido una relación muy próxima con las personas mayores de mi familia, sobre todo con los abuelos. Después, en mi paso por la universidad, estaban las asignaturas de Geriatría y Bioética. Me marcaron mucho y me di cuenta de que la medicina, aparte de cuidar, también era cuidar. La suma entre los dos factores me ha traído aquí».
¿Cómo ha cambiado el trato a las personas mayores desde que se introdujo en el sector?
«Somos más conscientes de que hay un cambio demográfico, que también es un reto, y ha ido cambiando la forma de trabajar de los profesionales. Cada vez trabajamos más en equipo y tenemos más claro que tenemos que hacer una medicina más personalizada porque el envejecimiento es heterogéneo, no todo el mundo envejece igual».
¿Y la geriatría?
«Ha cambiado mucho los últimos 20 años. Es una especialidad que ha ido encontrando su sitio y el peso de la realidad ha demostrado que es muy transversal. El resto de especialidades han ido viendo que la geriatría suma y ayuda a lo que, al final, buscamos, que es que la persona tenga mejores resultados en salud».
ENVEJECIMIENTO
El objetivo no es sólo alargar años, sino que se vivan lo mejor posible.
«Exacto. Tenemos que dar vida a los años. Hay todo un abordaje preventivo y, cuando aparecen enfermedades, aparte de tratarlas, tenemos que mirar en global, para que el paciente mejore la movilidad, no se desnutra, esté bien cognitivamente... No se trata tanto de vivir muchos años, sino de vivirlos bien».
¿Qué claves hay para conseguirlo?
«Hay varios pilares. Uno es el personal: el estilo de vida, la capacidad de cuidarse, de hacer ejercicio físico, de nutrirse bien, de tener relaciones sociales... Son las bases para el envejecimiento activo y saludable. Después, tenemos la suerte en este país de tener una sanidad pública y universal que, cuando tenemos un problema, nos ayuda».
¿Qué más?
«Tenemos que seguir trabajando, porque, por ejemplo, todavía hay mucha soledad no deseada. También, para la integración entre los ámbitos social y de salud. Si no trabajamos de la mano los unos y los otros, si una pata va coja, la otra tampoco funcionará del todo bien».
Todo y todo el mundo puede ser una puerta de entrada a una persona que tiene un problema.
«La persona tiene que estar en el centro y el sistema tiene que girar a su alrededor. Hoy día, la sensación que tenemos es que la persona gira, entra en un laberinto, va de aquí hacia allí. Nosotros nos tenemos que adaptar a las personas, que seamos nosotros los que demos vueltas y que la persona lo tenga sencillo, con interlocutores fáciles y que lo acompañen en el camino».
¿Las personas mayores empiezan a ser entendidas hoy día?
«Sí, absolutamente. Yo creo que nuestra sociedad es longeva, y esta es consciente y reclama su espacio, que lo tiene que tener. Cada vez es más empoderada y tenemos que trabajar para que así sea. Además, las sociedades longevas tienen aspectos muy buenos. Sí, hay más presión asistencial, pero tienen cualidades inimitables y son un gran bien».