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El pueblo medieval de Tarragona donde una ermita sostiene a una montaña
Esta ermita medieval ha llamado la atención de National Geographic por su integración única en la roca

Imagen de la ermita de l'Abellera, en Prades.
En Prades, un pintoresco pueblo de Tarragona, se encuentra la ermita de L’Abellera, que ha llamado la atención de National Geographic por su integración con el paisaje. El templo se construyó aprovechando una cueva natural, donde la roca sirve de pared, techo y soporte, generando la sensación de que la ermita y la montaña forman un único conjunto.
Según la tradición, la imagen de la Virgen de L’Abellera fue hallada por un pastor mientras buscaba miel. Cada intento de trasladarla a otro lugar acababa con su regreso milagroso al enclave, lo que motivó la construcción del santuario en 1570. Sin embargo, su origen devocional se remonta a prácticas medievales anteriores vinculadas a la vida eremítica de la zona.
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A nivel arquitectónico, la ermita es sencilla y funcional. La roca natural no se oculta ni se reviste, se integra plenamente en la construcción, un detalle que ha despertado el interés de expertos en patrimonio y paisaje cultural. Su impacto visual es reducido, pero la fuerza simbólica que proyecta sujetando la montaña es increíble.
El templo también se vincula a leyendas históricas, ya que algunos relatos lo asocian con monjes que acompañaron a Cristóbal Colón en sus viajes y con reinas que buscaban retiro espiritual, aunque estas historias combinan tradición oral y documentación parcial, reforzando el aura de misterio del lugar.
Durante la Guerra Civil, la ermita de L’Abellera sufrió saqueos y la imagen original de la Virgen desapareció, siendo reemplazada en 1940 por una escultura de mármol. Posteriores actos de restauración y la coronación de la nueva imagen consolidaron su importancia devocional y su valor histórico, protegido hoy como Bien Cultural de Interés Local.
El acceso al santuario se realiza a pie por senderos que permiten contemplar espectaculares panorámicas del valle del río Brugent, los pueblos cercanos y la sierra. La armoniosa relación de la ermita con el entorno natural es precisamente lo que ha llamado la atención de National Geographic, destacando L’Abellera como un ejemplo de arquitectura que respeta y sostiene la montaña que la cobija.