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El pueblo de Tarragona que lleva dos años sufriendo cortes de luz: más de 10 apagones en un día
El municipio denuncia microcortes constantes que afectan a vecinos y negocios, especialmente durante temporales

Imagen de archivo de Alcover.
El municipio de Alcover lleva más de dos años sufriendo cortes intermitentes de electricidad, por lo que el Ayuntamiento ha calificado la situación de “insostenible” y denuncia que, lejos de solucionarse, el problema “ha ido a más”. Los microcortes se repiten especialmente cuando se producen lluvias intensas, nevadas o fuertes rachas de viento.
Los últimos episodios se registraron la semana pasada, con más de ocho microcortes en un solo día y una decena apenas 72 horas después. El alcalde, Robert Figueras, asegura que no existe “una inversión real” para resolver el problema de raíz y critica que las soluciones planteadas hasta ahora son provisionales y no definitivas.
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Actualmente, el municipio recibe suministro eléctrico a través de dos líneas, una procedente de La Selva del Camp y otra desde Valls. La más problemática es la que atraviesa zona boscosa, más vulnerable a incidencias meteorológicas. La empresa distribuidora E-Distribución, del grupo Endesa, propone derivar la carga hacia la línea de Valls, que no cruza masa forestal. Sin embargo, desde el consistorio advierten: “Es un plan B que quieren convertir en el plan A”.
El punto de inflexión llegó el 19 de agosto de 2025, cuando un apagón dejó a los vecinos sin luz durante casi seis horas. En estos casos, la compañía activa el llamado Plan Alfa, que obliga a mantener el suministro cortado al menos dos horas por motivos de seguridad antes de poder restablecerlo. El alcalde lamenta que esta medida alarga aún más el impacto en el día a día de la población.
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Los perjuicios no son solo domésticos. Comercios y pequeñas empresas denuncian daños en maquinaria y electrodomésticos provocados por los apagones bruscos. Tomàs Castaño, propietario de una carnicería local, explica que los motores de las máquinas “sufren cuando se apagan y arrancan en seco”, mientras que varios vecinos han perdido televisores o microondas.
También los negocios que dependen de la refrigeración se ven especialmente afectados. Rosa Català, del herbolario El Botjar, alerta del riesgo para los productos frescos y denuncia problemas con los pagos electrónicos cuando se va la luz. “Queremos ofrecer calidad profesional y así no podemos”, lamenta. El malestar crece en un municipio que exige soluciones estructurales y no parches temporales.