TRANSPORTE
Los maquinistas se plantan y reducen la velocidad a 230 km/h en el AVE que pasa por Tarragona
La medida se lleva a cabo dos días después del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba)

Imagen de un tren de Renfe en la estación del Camp de Tarragona
Los trenes de alta velocidad que conectan Barcelona con Madrid, y que dan servicio en el Camp de Tarragona, han empezado a circular con una velocidad máxima inferior al habitual. Según El Economista, el colectivo de maquinistas ha decidido reducirla de 300 a 230 km/h en un tramo clave del trayecto. La medida, impulsada mayoritariamente por el sindicato SEMAF, se aplica al sector comprendido entre Madrid-Puerta de Atocha y las proximidades de Calatayud, pero tiene efectos directos sobre todo el corredor, incluidas las conexiones con Tarragona.
La decisión se ha adoptado de manera unilateral y, de momento, sin respuesta oficial por parte de Renfe. Según testimonios de viajeros, el mismo personal está informando de que los servicios pueden acumular demoras de unos 10 a 15 minutos. Adif ya refleja estos incrementos de tiempo en sus comunicaciones oficiales. La reducción de velocidad sólo afecta a los trenes AVE de Renfe y no los servicios de otras operadoras como Ouigo o Iryo.
Los maquinistas justifican la medida por el deterioro de la infraestructura, un problema que ya había sido reconocido por el mismo Ministerio de Transportes. El ministro Óscar Puente admitió hace meses que la línea Madrid-Barcelona es una de las que presenta un peor estado de conservación, hecho que ha motivado proyectos de renovación integral a partir de finales de año. Estas deficiencias también fueron señaladas por el fabricante Talgo a raíz de las averías detectadas el verano pasado en los trenes Avril, incidencias que obligaron a retirarlos del corredor y a suspender el servicio Avlo, que todavía no se ha recuperado.
Desde el sindicato SEMAF alertan de que la circulación a altas velocidades sobre una vía con imperfecciones acumuladas genera vibraciones constantes que pueden acabar provocando daños en los trenes. Por este motivo, defienden la reducción como una medida preventiva hasta que no se completen las tareas de mantenimiento necesarias. Adif, por su parte, ha reconocido que algunos tramos pueden afectar al confort de los viajeros, a pesar de insistir en que la línea es segura.
La decisión llega, además, en un contexto de máxima sensibilidad para la seguridad ferroviaria después del grave accidente registrado recientemente en Adamuz (Córdoba), que ha reforzado las demandas de prudencia y revisión de las condiciones de circulación.
Todo contrasta con los planes anunciados por el Ministerio de Transportes para elevar en el futuro la velocidad del AVE hasta los 350 km/h en la línea Barcelona-Madrid. Un proyecto a largo plazo que, según el mismo Ministerio, tendría que permitir reducir el tiempo de viaje a menos de dos horas, pero que en el territorio tarraconense genera inquietud por el posible impacto sobre el papel estratégico del Camp de Tarragona dentro del corredor ferroviario.