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Los vecinos de la Canonja protestan contra las reducciones en las frecuencias de los buses del EMT

Los ciudadanos recogen firmas firmas y claman contra la gestión que ha hecho el Ayuntamiento

La reestructuración del servicio que acabó adoptando el Ayuntamiento no ha gustado entre los vecinos de la Canonja.

La reestructuración del servicio que acabó adoptando el Ayuntamiento no ha gustado entre los vecinos de la Canonja.GERARD MARTÍ

Oriol Castro
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Tarragona

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Era previsible. Los vecinos de la Canonja han sufrido las reducciones en las frecuencias de los autobuses del EMT y han puesto el grito en el cielo contra el Ayuntamiento. «Estamos cabreados porque se han recortado muchas frecuencias, sobre todo en horas puntas. No se ha dado casi información», explica Daniel Querpacho, vecino y usuario. Muchos ciudadanos cogen el bus de la línea 3 y 30 pensando que llegará hasta la Canonja, pero algunos no lo hacen. «Personas mayores o familias que van con niños pequeños o con cochecito tienen que bajar a la última parada en Bonavista e ir andando o viceversa», indica. Por eso, están recogiendo firmas en las paradasdel bus y en comercios del municipio. «Llevamos ya más de un millar y nos queremos reunir al alcalde para pedir explicaciones. Este servicio lo hemos tenido toda la vida y no entendemos ahora este cambio», expone.

Se sacuden responsabilidades

Desde el consistorio canongí se expone que se está intentado dar respuesta a estas reclamaciones y remiten sus explicaciones a un comunicado emitido el día 13. En el escrito, el Ayuntamiento se sacude responsabilidades y señala a la Generalitat, quien considera la administración pública verdaderamente responsable del transporte público interurbano. Hay que recordar que este año acababa el convenio entre el Ayuntamiento de la Canonja y el de Tarragona para|por el servicio de autobús que prestaba la Empresa Municipal de Transportes de Tarragona. Un pacto hecho en el 2010 a raíz de la segregación del municipio. Se acordó que la Canonja se haría cargo del coste económico de la prestación del servicio durante el periodo de vigencia de los acuerdos, acuerdos que finalizaron el pasado 31 de diciembre. El criterio que se estableció para calcular el coste a pagar en Tarragona fue la participación en el déficit anual del EMT en función del número de habitantes de los dos municipios. Este cálculo supuso el primer año un importe aproximado de 350.000 euros que fue actualizándose cada año hasta llegar a aproximadamente 600.000 euros para el año 2025.

Todo es el dinero

Este año, Tarragona pidió que se hicieran cargo del coste íntegro de las dos líneas, las L3 y L30, lo cual supone un importe de 1,6 millones de euros. Ante este incremento que se ve injustificado desde la Canonja, se contactó con la empresa Plana para que se hiciera cargo del servicio, como hace con otros municipios del territorio. La compañía presentó una oferta de 630.000 euros. Pero la Generalitat estiró las orejas al Ayuntamiento y le dijo que no podía adjudicar el servicio directamente y que la Dirección General de Transportes y Movilidad necesita tiempo para hacer un estudio informativo y preparar la licitación y posterior adjudicación del servicio a un operador privado. Así todo, se prevé de cara al próximo año que la Canonja pase página del EMT y contrate un operador diferente.

La empresa Plana presentó una oferta, frenada por la Generalitat

Mientras tanto, con respecto a las reclamaciones de los vecinos, el consistorio indica que hará un seguimiento «esmerado» del servicio y que establecerá correcciones si es necesario. Ahora bien, sin incrementar el coste del servicio. Una contradicción clara.

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