Investigación
Canibalismo infantil de hace 850.000 años: un descubrimiento de un equipo tarraconense en Atapuerca
La vértebra de un niño encontrada en Gran Dolina presenta marcas de corte que apuntan a una decapitación intencionada por parte del Homo antecessor, según el IPHES-CERCA y la URV

Investigadores del IPHES-CERCA de la URV muestran el hallazgo de una vértebra cervical infantil de 850.000 años al yacimiento de Atapuerca.
Una vértebra cervical de 850.000 años de antigüedad encontrada al yacimiento de Gran Dolina, en la sierra de Atapuerca (en la provincia de Burgos) es considerada por los investigadores una «evidencia directa» de canibalismo prehistórico.
La vértebra, que pertenecía a un niño de entre dos y cuatro años, presenta, según los responsables de la excavación, «marcas claras de corte compatibles con una decapitación intencionada». El equipo investigador indica que el canibalismo infantil se asocia a prácticas sistemáticas de aprovechamiento de la carne por parte del Homo antecessor.
La vértebra muestra incisiones «claras» en puntos anatómicos clave para «desarticular la cabeza». En opinión de los investigadores, eso indica que el niño «fue procesado como cualquier otra presa».
La vértebra forma parte de un conjunto de diez restos humanos localizados este julio al nivel TD6. Todas ellas se atribuyen a la especie Homo antecessor. Algunas muestran también marcas de desencarnación y fracturas intencionadas, señales características de un aprovechamiento de la carne idéntico a lo que se observa en los restos de animales consumidos por los mismos humanos.
La investigación ha ido a cargo del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA), de la Universidad Rovira i Virgili (URV) de Tarragona.