Urbanismo
El soterramiento de las torres del Pinar transformará «una cicatriz en un espacio para disfrutar»
Los trabajos sobre el terreno han comenzado y la línea de alta tensión será historia el 31 de diciembre de 2027

La zanja, los tubos para la línea subterránea y una torre.
El 31 de diciembre de 2027 es la fecha fijada para la desaparición de las torres del Pinar. Endesa inició en enero los trabajos preparatorios para soterrar la línea de alta tensión a la altura de la avenida de les Torres (Reus) y la avenida del President Companys (Castellvell del Camp) y, ahora, la obra civil ya es visible. La compañía eléctrica ha abierto una zanja en el terreno donde se colocarán unos tubos por los que discurrirá la nueva conexión. El desmantelamiento de la estructura metálica será el último paso, ya que antes debe garantizarse la operatividad de la alternativa subterránea para evitar dejar sin luz durante semanas a las viviendas que se alimentan de la subestación eléctrica cercana, por lo que se espera que tenga lugar a lo largo de 2027. «La idea es transformar una cicatriz de la ciudad para que sea un espacio transitable y disfrutable», expresó la alcaldesa de Reus, Sandra Guaita.
Las tareas preparatorias consistieron en la señalización del perímetro, el desbroce del entorno y el marcaje topográfico, y se iniciaron por el sur, en la subestación eléctrica situada junto al Pont de Calderons. Una vez la meteorología lo ha permitido, se ha procedido a la apertura de la primera zanja. El proyecto prevé la instalación de una nueva línea subterránea de 1,4 kilómetros. Tras colocar los tubos por donde discurrirá la conexión, se completará el resto de la infraestructura necesaria, como las medidas para garantizar la seguridad y la fiabilidad del trazado.

Operarios trabajando en la zona de la zanja abierta
A continuación se tenderá el cableado subterráneo y se realizarán pruebas para comprobar el correcto funcionamiento de la nueva instalación. Una vez verificado que está operativa, se desconectará la línea aérea y se desmontarán las torres, «el momento que todos esperamos, la imagen más icónica», señaló Guaita. Durante el transcurso de la intervención no se prevén grandes afectaciones a la movilidad, aunque, si se produjeran incidencias en la circulación rodada o en los accesos a garajes, se informará periódicamente al vecindario.
Estos pasos supondrán el final del proyecto fijado hasta la fecha, que tendrá un coste de unos 3,5 millones de euros. No obstante, el trabajo no habrá terminado. Los ayuntamientos de Reus y Castellvell del Camp prevén una posterior urbanización de las avenidas para transformar su fisonomía y convertirlas en un espacio «digno, entre urbano y rural», apuntó Guaita. Se trabajará conjuntamente con la ciudadanía. El alcalde de Castellvell, Josep Sabaté, declaró que la intención es que la propuesta esté «alineada» entre ambos municipios.
Ambos alcaldes mostraron una «especial ilusión» al vislumbrar la solución a una «deuda histórica» con el vecindario, que ha reclamado durante décadas la desaparición de las torres de alta tensión. «Hemos cerrado una etapa de muchas reuniones y de persistencia con numerosas gestiones; hoy es un día muy histórico», subrayó Sabaté. «Se ha demostrado que, si hacemos una fuerza conjunta entre políticos y ciudadanía, al final las cosas salen adelante», añadió.
La inversión será de unos 3,6 millones de euros. Una parte importante se financiará con una subvención del Institut Català de l’Energia (ICAEN), que aportó 2,4 millones. El resto correrá a cargo de los dos municipios: un 79,5% Reus y un 20,5% Castellvell, según el convenio firmado el 30 de diciembre de 2024, que permitió validar los documentos que regulan la relación económica y técnica entre los consistorios y la empresa E-distribución Redes Digitales, filial de Endesa.

La retirada de las torres ha sido una reivindicación vecinal histórica vigente durante cincuenta y tres años.