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Salud

El tiempo de espera en oftalmología en el Hospital Sant Joan se ha reducido de 164 a 126 días

La mejora ha sido gracias al uso delQuijote’, un sistema pionero en Cataluña

El doctor Pere Romero haciendo una demostración del sistema Quijote, utilizado por primera vez en Cataluña en el hospital reusense.

El doctor Pere Romero haciendo una demostración del sistema Quijote, utilizado por primera vez en Cataluña en el hospital reusense.Diario Más

Miquel Llaberia

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El Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Sant Joan de Reus (HUSJR) ha conseguido reducir las listas de espera en esta especialidad en un 30% en los últimos cinco meses gracias a la implementación de un nuevo sistema desarrollado en Ciudad Real, denominada Quijote. En consecuencia, este cambio ha supuesto una mejora en el tiempo de demora para la primera visita, es decir, desde que el médico de cabecera decide derivar al paciente a un especialista hasta que se produce la primera visita. En el pasado mes de febrero, cuando se empezó a aplicar el sistema, la media era de 164 días de espera, mientras que en datos del 28 de agosto era de 126 días. Esta ha sido la primera y única vez que un hospital catalán utiliza este sistema y, por ahora, tanto el Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona como el Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Lleida están en proceso de implementarlo.

Una hazaña que el director del Servicio de Oftalmología del HUSJR, Pere Romero, celebra, pero admite que no es suficiente, ya que la media española está en 110 días y desde CatSalut recomiendan que sea de 90 días. «Reducir a 90 días será una cosa difícil, pero es el objetivo. Bajar a 100 días lo tenemos que conseguir», apunta al director. Con la media de 110 días de espera la oftalmología se convierte en la segunda especialidad con mayor tiempo de espera del Estado: «La demanda asistencial en nuestra especialidad ha aumentado mucho, en febrero de 2024 el tiempo de demora aquí en Reus era de 119 días y este año estaba en 164».

Funcionamiento

El sistema Quijote permite llevar a cabo a través de un aparato una serie de pruebas que permite que aquellas personas con patologías de baja complejidad tengan un diagnóstico sin tener que pasar por una consulta. No es que sean menos importantes, pero buena parte de las visitas que se piden son por gente con casos de baja complejidad que nos colapsan el sistema. Había que ser más eficientes y ahora, teniendo en cuenta que el paciente está 10 o 15 minutos, lo somos», defiende el doctor. Entre estos casos hay, por ejemplo, personas con cataratas que no tienen necesidad de operarse, sino hacer un seguimiento o un cambio de gafas.

Mediante una prueba rápida el aparato gradúa la vista del paciente, toma la presión del ojo y hace una paquimetría. Posteriormente, un profesional mide la agudeza visual del sujeto y se hace una fotografía de fondo de ojo para, a través de una inteligencia artificial desarrollada por el HUSJR, determinar si el paciente sufre retinopatía diabética. Todos estos datos son recopilados y enviadas de manera que tanto el especialista como el médico de cabecera reciben la información. Además, a través del portal ‘Mi Salud’, el paciente también puede consultar los resultados. «A partir de aquí, si vemos que el paciente necesita pasar por la consulta porque tiene una catarata que se tiene que operar o un glaucoma que se tiene que tratar, ya seguirá su vía. En caso de no tener nada, se le dará de alta. El problema es que antes todas estas pruebas se hacían por separado, así que por un caso de baja complejidad a veces teníamos más de una visita. Ahora el médico de cabecera lo enviará a hacer esta prueba directamente», explica Romero.

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