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Los dos pueblos de Tarragona que siguen en prealerta por sequía pese a las abundantes lluvias
Son los únicos municipios de Cataluña que dependen de un embalse que no llega a la mitad de su capacidad

Imagen de archivo del pantano de Siurana.
Aunque las lluvias intensas y la abundante nieve de los últimos dos meses han recuperado casi por completo los niveles de agua de los embalses de Cataluña, todavía hay dos municipios de la demarcación de Tarragona que permanecen en situación de prealerta por sequía, Duesaigües y Riudecanyes, que dependen del pantano de Siurana.
El resto de embalses presentan cifras históricas. Algunos pantanos han superado el 90% de su capacidad, e incluso se han realizado desembalses para regular los niveles. Esta recuperación contrasta fuertemente con la situación de hace un año, cuando la sequía obligaba a racionar el agua en muchas zonas y los embalses apenas superaban el 30% de su capacidad.

Riudecanyes y Duesaigües son los dos únicos municipios de Cataluña en prealerta por sequía.
La razón por la que estos dos municipios continúan en prealerta se debe a que dependen de un embalse cuya recuperación ha sido más lenta. Pese a las precipitaciones, este embalse no llega al 45% de su capacidad, mientras que otros pantanos, como el Riudecanyes, han alcanzado niveles completos y han incluso iniciado desembalses para regular su volumen.
El motivo de esta diferencia se encuentra en un trasvase histórico desde el pantano de Siurana hacia el embalse de Riudecanyes, utilizado por la comunidad de regantes de esta última zona. Diversas organizaciones ecologistas y plataformas locales consideran que este trasvase ha perjudicado a los municipios situados aguas arriba, afectando a los cultivos, al desarrollo económico y a la disponibilidad de agua en la región.
Durante los años más duros de la sequía, la comarca afectada por el pantano de Siurana sufrió serios problemas de abastecimiento y restricciones agrícolas. Aunque hoy los niveles de agua han mejorado, Riudecanyes y Duesaigües siguen en prealerta como medida preventiva para asegurar el suministro y la calidad del agua potable.
Mientras tanto, la mayoría de los embalses catalanes presentan cifras históricas. Pantanos como Sau, Susqueda o Darnius-Boadella superan el 90% de su capacidad, garantizando agua suficiente para uso doméstico, agrícola e industrial. Así pues, la mayoría de Cataluña disfruta de un panorama mucho más favorable tras años de sequía extrema.