CARRETERAS
El tramo más peligroso de la red viaria estatal se encuentra en la N-340 a Mont-roig: 6 km con 2.319 vehículos diarios
Según el informe del RACC, la N-420, es la segunda del Estado con más kilómetros peligrosos

Imagen de la N-340 a su paso por Mont-roig del Camp.
Un tramo de 6 kilómetros de la carretera N-340 en Mont-roig del Camp (Baix Camp) es el más peligroso de la red estatal de carreteras. En concreto, tiene un índice de riesgo de 200,9, muy por encima de la segunda carretera más peligrosa, en León, con 160,1, según el estudio iRAP, hecho público este martes por el RACC. Otra carretera que pasa por la demarcación de Tarragona, la N-420, es la segunda del Estado con más kilómetros peligrosos. La media estatal de tramos peligrosos es del 12% de los km, mientras que en Cataluña es el 11%, y un total de 201 km, pero en la demarcación de Girona el 18% de los km de red estatal son peligrosos.
El RACC ha presentado la 22.ª edición del Mapa de riesgo según la metodología iRAP, correspondiendo al trienio 2022-2024. Este estudio identifica los tramos de vía interurbana con riesgo más alto que se produzca un accidente grave o mortal, valorado en términos relativos en función de la cantidad de vehículos que circulan. El objeto de análisis ha sido la Red de Carreteras del Estado (RCE), de titularidad íntegramente ministerial, para la tramificación de la cual se ha atendido a ciertos criterios de homogeneidad en cuanto a la tipología de la vía, el tipo de intersecciones que presenta y la existencia de tramos con calzada única o calzadas separadas.

El tramo con la mayor probabilidad para un conductor de sufrir un accidente grave o mortal se encuentra en la N-340 en Tarragona.
En conjunto, se han analizado 3.595 tramos de la RCE, que representan 26.470 km de longitud. La RCE supone el 16% de longitud de las carreteras españolas y canaliza el 53% del tráfico total. Se han tenido en cuenta un total de 3.873 accidentes con resultado de víctimas mortales o heridos graves que han tenido lugar en la RCE en el trienio 2022-2024, de los cuales 1.192 fueron accidentes mortales con un resultado de 1.341 personas muertas, y 2.681 fueron accidentes graves con un desenlace de 3.566 personas heridas de gravedad.
El índice de riesgo en el conjunto de la RCE se ha reducido entre el 2010 y el 2024, pasante de 15,3 a 6,4 en las vías de alta capacidad (-58%) y de 47,7 a 24,4 en las carreteras convencionales (-49%). El índice de riesgo en las vías convencionales es casi cuatro veces superior al índice de riesgo en las vías de alta capacidad.
Aumenta el índice de riesgo en las vías de alta capacidad
Por primera vez en 15 años aumenta el índice de riesgo en las vías de alta capacidad con respecto a la anterior edición del informe. El índice de riesgo en el conjunto de las carreteras convencionales de la RCE se ha mantenido en 24,4, por encima del mínimo del 21,4 en el trienio 2019-2021, pero muy por debajo del 47,7 del trienio 2008-2010. El índice de riesgo de las vías de alta capacidad (autopistas y autovías) ha pasado del mínimo del 6,1 en todos los trienios desde el 2019 al 6,4, todavía muy por debajo del récord del 15,3 del trienio 2008-2010.
Hay 103 carreteras de la RCE que contienen al menos un tramo de riesgo «elevado» (rojo) o «muy elevado» (negro). Hay 15 carreteras que concentran el 51% del total de km de riesgo «elevado» y «muy elevado», que se registran en tan sólo 1.601 km. Se trata en todos los casos de carreteras convencionales, y 11 de ellas repiten en esta lista respecto de la edición anterior. La carretera N-330 (de Alicante a Zaragoza), encabeza esta lista, seguida de la N-420 (de Tarragona a Córdoba), con 149 km peligrosos, y de la N-630 (la Ruta de la Plata).

Cataluña tiene 210 km de carreteras con riesgo elevado o muy elevado de accidente grave.
El tramo con la probabilidad mayor para un conductor de sufrir un accidente grave o mortal se encuentra en la N-340 en Tarragona, carretera que tiene 127 km peligrosos en todo su trazado. En concreto el tramo más peligroso son los 5,9 km entre Mont-roig del Camp y la intersección con la T-323, con una intensidad media diaria de 2.319 vehículos y tres accidentes con muertos o heridos graves.
Los resultados globales muestran que 3.122 km, equivalentes al 11,8% de los kilómetros de la RCE, presentan un riesgo «elevado» o «muy elevado» para los conductores de sufrir un accidente grave o mortal, por encima del 11% del trienio 2021-2023. Se observa un aumento notable de los tramos con índice de riesgo muy elevado, que pasan de 14.00 a 1.700 km, mientras los tramos de riesgo elevado y moderado se reducen. También aumentan los tramos de riesgo bajo a costa de los tramos de riesgo muy bajo. El 53% de los tramos tienen riesgo muy bajo, y el 27%, riesgo bajo.
La media española es de un 12% de los tramos con riesgo elevado o muy elevado, con un total de 3.122 km. Cataluña está un poco por debajo de la media estatal, con un 11% y un total de 201 km. Girona tiene un 18% de tramos peligrosos, y es la única demarcación catalana por encima de la media estatal. Lleida tiene un 11% de tramos peligrosos, mientras que Barcelona y Tarragona están por debajo.

Tramos de carretera más peligrosos de Cataluña.
Los 10 tramos con riesgo más alto de la RCE corresponden a carreteras convencionales, de calzada única y con un carril por sentido de circulación. Hay 5 tramos que repiten a la clasificación con respecto a la edición anterior.
Evolución del tráfico y de la siniestralidad viaria
A partir del 2014, aunque la movilidad (el total de km recorridos) fue aumentando, la accidentalidad grave fue disminuyendo suavemente, cosa que ha facilitado la disminución progresiva del riesgo. Con la irrupción de la covid-19, se produjo una importante reducción de la accidentalidad vinculada a las restricciones de movilidad. Una vez recuperada la normalidad después de la pandemia, la accidentalidad grave ha crecido más que el tráfico en la RCE.
Aunque las vías de alta capacidad soportan un poco más de 4 veces más tráfico que las vías convencionales, tan sólo concentran el 55% de accidentes con muertos y heridos graves, mientras que las vías convencionales representan el 45% de los accidentes. La siniestralidad severa ha superado los niveles prepandémicos, tanto en las vías de alta capacidad como en las carreteras convencionales a la vista de la evolución, del trienio 2022-2024.
En el conjunto de la red vial española (que engloba tanto la RCE como el resto de carreteras de titularidad local y autonómica), el mayor número de víctimas mortales se produce en las vías convencionales, seguidas por las autovías y por las autopistas. Hay que destacar que en el 2024 se registró una ligera reducción de las víctimas mortales en autopistas y en el resto de vías con respecto al año anterior, mientras que en autovías se produce un incremento notable. En conjunto, las cifras muestran un aumento global del 0,2% respecto al 2023, evidenciando la dificultad en alcanzar el objetivo de reducción del 50% de personas muertas para el año 2030.