SOCIEDAD
David López: «El 15% de los españoles han probado la cocaína. Es el índice más alto del mundo y nadie habla de ello»
El periodista ha analizado el contexto socioeconómico detrás del consumo de cocaína en España y critica la gestión política del problema

David López Canales es escritor, periodista y guionista.
El periodista David López analiza qué hay detrás del consumo de la cocaína en España en el ensayo ‘¿Una rayita’? (Anagrama). Un libro punzante, que señala las hipocresías sociales y los errores políticos respecto de esta droga. ¿Por qué el consumo está normalizado?
«Hay varios factores. Por una parte, el precio de la cocaína se ha mantenido estable durante 40 años, desde que empezó a entrar en Europa. Con la pérdida de poder adquisitivo relativa que eso implica, ahora es accesible a mucha más gente. De la otra, la cocaína siempre ha tenido una imagen aspiracional, vinculada al cine, a los artistas, al lujo. Todo el contrario de la heroína, que se asociaba al ‘yonqui’, a la muerte, a las epidemias. España vivió una crisis de salud pública con la heroína. La cocaína nunca ha tenido de manera tan visible. Eso ha hecho que mucha gente la perciba como una droga menos peligrosa».
Al ensayo lo relaciona con el modelo de sociedad actual también.
«Sí. Creo que la cocaína se ha convertido en un producto de consumo más dentro de una sociedad de hiperconsumo. Como ir a una cata de vinos, en un restaurante nuevo, en busca de experiencias cada vez más fuertes y novedoses. Pero además, la cocaína es la droga más narcisista y egocéntrica que existe: te metes una raya y te crees el rey del mundo y te pones a hablar sin cesar. Responde perfectamente al ritmo acelerado y al ego inflado de la sociedad en que vivimos. En este sentido, no es sólo un síntoma, sino casi el símbolo de nuestra época».
¿Por qué cree que hay tan poco debate público sobre el consumo?
«Es una de las cosas que más me sorprendió. Desde aquellas campañas de los noventa, a España no se ha vuelto a hacer ninguna campaña pública sobre la cocaína, aunque el consumo no ha parado de crecer. El debate político se limita al narcotráfico y a la respuesta recurrente que todo es culpa que España es puerta de entrada. Pero eso no explica la demanda. Cuando escribí el libro, el 12% de los españoles había probado la cocaína alguna vez en la vida. Ahora ya es el 14 o 15%. Es el índice más alto del mundo. Y nadie habla».
En este sentido, criticas las campañas ‘no en las drogas’. ¿Cómo tendrían que ser?
CONSUMO
«Les campañas del ‘no rotundo’, del una raya te mata, fracasan porque en el momento que alguien se mete una raya y no le pasa nada, aquella campaña pierde toda credibilidad. Lo que habría que hacer es educar: explicar de qué está hecha la cocaína, qué riesgos comporta, como minimizarlos si alguien decide consumir. Y también concienciar de lo que implica el consumo: ser cómplice de redes criminales internacionales que devastan América Latina. Hacemos muy de consumo sostenible, compramos ropa de segunda mano para no alimentar la fausto fashion, pero cuando llega la cocaína a la fiesta, todo eso desaparece.».
En el libro hablas del caso de Tarragona, donde los datos de consumo fueron los más altos del Estado durante dos años consecutivos. ¿Qué te sorprendió?
«Me sorprendió en dos sentidos. Primero, que el caso no generara más resonancia mediática. Comparado con el caso de Miranda de Ebro en el 2007, que llenó todas las televisiones. (Un estudio a nivel mundial la situó como la localidad con más consumo de cocaína. El Ayuntamiento expuso que los datos no podían ser reales y los autores del estudio rectificaron). El caso de Tarragona quedó en un titular anecdótico. Segundo, que desde el propio ayuntamiento no se hubiera hecho ningún análisis en profundidad. Cuando sales dos años seguidos con los datos más altos del Estado, el mínimo es ponerte a investigar por qué razones puede ser».
¿Si nada cambia, como ves el futuro?
«Les perspectivas no son buenas. Hace cuarenta años se producían 125 toneladas de cocaína en el mundo, en el auge de Pablo Escobar. Ahora la producción mundial supera las 3.000 toneladas, que es un récord histórico. En España entran cantidades como nunca: el año pasado se incautaren 13 toneladas en una sola operación. El consumo, que había bajado con la recesión del 2008, ya ha vuelto a los máximos. Si no hay debate público, si no se hacen campañas de educación, si no se habla del tema ni política ni socialmente, los números seguirán subiendo».
En el libro plantea la legalización. ¿Podría ser una solución?
«Creo que requeriría un consenso internacional que ahora mismo parece imposible. Un país solo no puede legalizar la cocaína sin consecuencias enormes. Imagínate España legalizándola: se convertiría en un narcoturisme sin precedentes. Lo que sí que puede hacer cada país es cambiar al modelo de campañas».