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Tarragona destinará 1,2 MEUR a restaurar la Quinta de Sant Rafael después de más de veinte años de espera

El gobierno municipal quiere iniciar este año las obras para convertirla en un espacio cultural y de uso ciudadano. El PSC y Junts pactaron 800.000 euros en los presupuestos del 2026 para la rehabilitación

La Quinta de Sant Rafael está catalogada como Bien Cultural de Interés Local.

La Quinta de Sant Rafael está catalogada como Bien Cultural de Interés Local.Diario Más

John Bugarin
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Tarragona

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Después de décadas de espera, la recuperación de la Casa Puig i Valls —popularmente conocida como la Quinta de Sant Rafael- es cada vez más cerca. El Ayuntamiento de Tarragona ya tiene en sus manos el proyecto actualizado para la recuperación de esta joya modernista del Parque de la Ciudad, una actuación presupuestada en unos 1,2 millones de euros (IVA incluido). El documento, que pone al día la propuesta presentada en el 2011, ha sido elaborado por el arquitecto Miquel Orellana, autor de la propuesta original, junto con Rubén Heras.

La redacción del nuevo proyecto ejecutivo se completó el pasado enero y, actualmente, «está en marcha la fase de supervisión por parte de los técnicos municipales». Así lo detalla el consejero de Urbanismo y Patrimonio, Nacho García Latorre, quien remarca la voluntad del gobierno municipal de reabrir el edificio construido al principio del siglo XX para que «tenga un uso ciudadano». El edil indica que la Comisión de Cultura de la Generalitat de Catalunya también tendrá que validar la intervención antes que el consistorio ejecutivo las obras: «La licitación se hará este año y estamos trabajando para que las obras puedan iniciarse a finales de este 2026».

La Quinta de Sant Rafael, catalogada como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) y con una superficie construida de unos 412 metros cuadrados, se ha ido degradando con el paso de los años. En intervenciones pasadas, se restauraron parcialmente las fachadas y las cubiertas, pero todavía persisten algunas patologías. El interior presenta un estado de conservación más delicado que el exterior, ya que el abandono del inmueble ha provocado el deterioro de muchas estancias y la desaparición de algunos elementos decorativos. Además, se produjo un incendio en la planta superior que obligó a sustituir las vigas más quemaduras y reforzó algunos forjados.

Priorizar la preservación

Según el proyecto, se quiere recuperar el edificio y adaptarlo a un uso cultural público. Durante la intervención, se priorizará la conservación y preservación del edificio para garantizar la transmisión de su valor histórico a las generaciones futuras. Entre las actuaciones previstas está la rehabilitación de los elementos arquitectónicos originales, conservando todos los restos posibles y reproduciendo los estropeados a partir de fragmentos documentados o guardados fuera de su lugar inicial; la consolidación estructural de las partes deterioradas y la reorganización interior para usos culturales; así como la incorporación de sistemas modernos de climatización, ventilación, electricidad y telecomunicaciones.

La propuesta plantea mantener la entrada original y reorganizar la planta baja en torno al hall central, restaurando la decoración modernista, los arcos y el rosetón del falso techo. Desde este espacio, se podría acceder a varias salas destinadas a actividades culturales o exposiciones. También se prevé la creación de una recepción y una zona de lavabos con baño adaptado. «Se podría abrir a la ciudadanía que pasea por el parque», dice García Latorre. Con respecto a la primera planta, se habilitarían salas polivalentes, un office y un rack de comunicaciones, con acceso por la escalera de caracol de la torre. Además, se ha proyectado un ascensor accesible que conectaría el piso superior con los bajos.

Pacto PSC-Junts

En los presupuestos municipales del 2026, ya hay reservados 800.000 euros para financiar las obras, gracias al acuerdo entre el gobierno y Junts per Catalunya, que han situado la recuperación de la Quinta de Sant Rafael como una de las grandes prioridades de este mandato. De hecho, la formación soberanista ya pactó 50.000 euros con el PSC entre el 2024 y el 2025 para la actualización del proyecto ejecutivo. El portavoz del grupo, Jordi Sendra, destaca que «la Quinta de Sant Rafael es uno de los capítulos más valiosos de nuestro patrimonio modernista» y que, después de más 20 años cerrados, «por fin sale de la lista de proyectos abandonados».

«Han pasado el PSC y ERC por el gobierno y es ahora con Juntos que se hace realidad», remarca el edil, quien subraya que esta actuación ayudará a dignificar todo el Parque de la Ciudad. En este sentido, afirma que «ponemos fin a décadas de inacción y conseguimos que ocurra un centro vivo al servicio de la ciudadanía». Igualmente, asegura que «no es sólo una restauración de un edificio, sino una puesta en valor del modernismo y un activo para el barrio y para Tarragona».

«Es importante para la ciudad y para el parque», dice también García Latorre, que no se muestra preocupado por el dinero que falta para cubrir el coste total de la intervención: «Buscaremos otras partidas para complementar lo que tenemos disponible». Por otra parte, el consejero de Patrimonio señaló que la voluntad del gobierno es que se convierta en un «espacio cultural», aunque los futuros usos todavía se tienen que definir. «Se hizo un plan funcional a través del departamento de Cultura, pero hay que encajarlo a la realidad del edificio. Como mínimo, la planta baja será para usos ciudadanos, con salones de actos y de exposiciones», apunta.

Varios intentos fallidos

La Quinta de Sant Rafael, construida el año 1913, refleja el contexto social, cultural y urbanístico de la Tarragona de aquella época. El proyecto fue diseñado por el arquitecto Juli Maria Fossas Martínez por encargo de los hermanos Puig y Valls, miembros de una familia con un importante patrimonio y una destacada implicación política en la ciudad. El edificio se ha convertido en una de las pocas muestras de arquitectura modernista en la ciudad y en un ejemplo significativo de villa residencial del primer tercio del siglo XX.

Después de la muerte de los hermanos Puig y Valls, la propiedad pasó a manos de familiares y, posteriormente, a otros particulares. Con el paso de los años, el edificio experimentó varias transformaciones, como la modificación de una apertura de la fachada principal el año 1944 por parte del arquitecto Josep Maria Monravà López. Finalmente, el inmueble acabó en manos del Ayuntamiento de Tarragona, que lo adquirió en el 2022 con la voluntad de preservarlo y le dio un uso público. Desde entonces, el consistorio ha intentado reabrir el edificio en varias ocasiones, pero ninguna propuesta ha acabado teniendo éxito.

El año 2011, durante el mandato de Josep Fèlix Ballesteros (PSC), se aprobó un proyecto de restauración que preveía convertir el edificio en un Centro de Educación Ambiental y de interpretación del patrimonio natural de Tarragona. El plan contemplaba la rehabilitación de la planta noble modernista y la creación de varios espacios culturales, como salas de exposiciones, una sala de conferencias y una biblioteca especializada en temática naturalista. Nunca se llegó a ejecutar. «No es incompatible con el espacio que estamos pensando ahora», asegura el actual consejero de Urbanismo y Patrimonio, Nacho García Latorre.

En el 2021, el gobierno de Pau Ricomà (ERC) planteó una nueva propuesta para transformar la Quinta de Sant Rafael en un centro de interpretación del modernismo y, al mismo tiempo, en un centro cívico. Esta iniciativa tampoco se acabó desarrollando. La voluntad del ejecutivo actual es desbloquear este reto pendiente, tanto por su importancia arquitectónica dentro del modernismo local como por su valor histórico y simbólico.
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