Policial
La unidad de los Mossos que busca desaparecidos desde Tarragona: «Les primeras horas son vitales»
Los investigadores de la comisaría de Campclar explican cómo se activa la investigación desde el primer momento y como se acompaña a las familias

La Unidad de Investigación de la comisaría de Campclar que asume los casos de desapariciones cuenta con un equipo de nueve personas
En Cataluña, cada año se denuncian aproximadamente entre 4.000 y 5.000 desapariciones. Eso supone una media de unas 10 denuncias al día. Según explica Miquel, uno de los investigadores de la Unidad de investigación de los Mossos d'Esquadra de la comisaría de Campclar, las primeras horas son vitales para encontrar a la persona y cualquier información es muy valiosa.
Además, recuerda que no hay que esperar que pasen 24 horas para denunciar la desaparición de una persona. Miquel es uno de los nueve investigadores que asumen los casos que comprometen la integridad física de las personas como pueden ser robos con fuerza en domicilios o establecimientos, agresiones sexuales o desapariciones.
Según explica el cabo, que lidera un equipo de ocho personas en Tarragona ciudad, las desapariciones pueden llegar por dos vías: o bien por una llamada al 112 o con una denuncia presencial en las comisarías. Los compañeros de la comisaría son los encargados de recoger toda la información sobre el desaparecido y difundirla a todos los cuerpos policiales a escala nacional y europea.
«En la denuncia es fundamental obtener todos los datos posibles: si sufre alguna enfermedad, si ha dejado alguna nota de despido, si lleva móvil, si ha cogido dinero, si lleva tarjetas, como iba vestido, las rutinas y la zona por donde se mueve habitualmente», asegura Miquel, quien añade que «se hace difusión de la desaparición desde el minuto 0».
Avaluación del grado de riesgo
El jefe de turno de la Unidad de Seguridad Ciudadana (USC) es el encargado de asumir la investigación en las primeras horas de desaparición. Es también el encargado de valorar si el caso es de alto riesgo o no, cómo sería el caso de una persona de edad avanzada con una enfermedad de deterioro cognitivo. Y también tiene la capacidad de activar todos los recursos necesarios, ya sea helicóptero, unidad canina o medios acuáticos.
Si la investigación no obtiene resultados y se han agotado las vías más básicas, el jefe de turno es el que decide si el caso ya lo tiene que asumir la Unidad de Investigación. Desde esta unidad «se hacen gestiones como intentar geolocalizar el móvil del desaparecido, comprobamos si ha hecho uso de las tarjetas bancarias, hablamos con el entorno familiar para ampliar la información inicial, hacemos las posibles rutas de la persona desaparecida preguntando puerta a puerta o, incluso, pedimos las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona por donde se mueve», explica el cabo.
También se intenta descartar que haya ningún signo de violencia o que se lo haya llevado alguien por la fuerza. Si eso pasara, el caso pasa en manos de la Unidad Central de Desaparecidos de la policía autonómica. «Nuestra unidad es el filtro para ver si es una desaparición normal o hay alguna cosa más», confiesa a Miquel. Además, todos los pasos que se dan se comunican en el juzgado.
Tipo de casos
Según explica el cabo, los casos que reciben son muy variados y cada uno es único. Les desapariciones pueden ser voluntarias; involuntarias (accidente o deterioro cognitivo); y las que no tienen causa aparente.
Entre las voluntarias hay las que afectan menores que se marchan porque se han enfadado con los padres o que se van del centro donde conviven. Estos casos desde la policía catalana se consideran más una fuga que una desaparición porque suelen aparecer al cabo de pocas horas o a los pocos días. También se incluyen los casos de personas que deciden marcharse porque quieren rehacer su vida. «Nosotros hasta que no tenemos la certeza de que la persona está viva, no la sacamos de las bases de datos de desaparecidos», comenta el cabo.
Dentro las involuntarias hay las personas que han podido sufrir un accidente o las que afectan a personas mayores que sufren alguna enfermedad como puede ser el Alzhéimer y se desorientan. Finalmente, hay las personas que desaparecen sin causa aparente, donde se desconoce el porqué de la ausencia. Son estas últimas las que requieren una investigación más exhaustiva, donde intervienen Miquel y sus compañeros.
De todos los casos que reciben, «los que más nos preocupan a nosotros, habitualmente, son las personas mayores». Estos «se suelen resolver todas en unas 24 o 48 horas como máximo, ya que se ponen muchos medios por el alto grado de riesgo», asegura Miquel. Sólo en casos muy concretos y de riesgo, es cuando se hace difusión de la fotografía a través de la cuenta de Mossos para agilizar la búsqueda y apelar a la ayuda de la ciudadanía. En la comisaría de Campclar, la cifra de desaparecidos de personas mayores se encuentra entre 10-15 al año, explica a Miquel.
Contacto constante con la familia
Desde el primer momento en que una denuncia llega a la policía autonómica, los agentes mantienen el contacto constante con la familia del desaparecido, «ya que ellos también suelen hacer una búsqueda paralela» a la nuestra, afirma el cabo.
Los Mossos d'Esquadra también disponen desde el 2014 de la Oficina de Atención a las Familias de Persones Desaparecidas, que ofrece un seguimiento individualizado de cada caso. Según explica Laura Villanueva, cabeza de la Oficina, «el objetivo es acompañar y dar apoyo a la familia en todo el proceso de la desaparición».
El servicio se gestiona desde Sabadell, aunque cubre toda Cataluña, y se puede contactar a través del teléfono 937 137 137 (del lunes al viernes de las 09 h a las 14 h) o a través de la dirección persones.desaparegudes@mossos.cat. Se trata de un servicio pionero en España, ya que el resto de cuerpos policiales no lo tienen y su trabajo lo cubren las asociaciones de desaparecidos.
Su función es ser el puente entre los investigadores y la familia proporcionando información constante de lo que hace la unidad de investigación y los avances, y ayudar a mitigar el impacto psicológico de la incertidumbre. Normalmente, «hacemos mucha contención emocional, que es lo que necesitan las familias en estos momentos tan duros», explica Laura, quién añade que «muchas veces hacemos visible el trabajo invisible de los investigadores».
También asesoran a la familia de si es pertinente hacer difusión o no. «Hace falta tener en cuenta que hacer difusión de una fotografía de una persona mayor de edad puede comportar estar cometiendo una ilegalidad, ya que se está atentando contra el derecho a la intimidad» de la persona y también puede comportar juicios de valor a largo plazo para esta, en caso de que la persona sea localizada, argumenta Villanueva.
El primer contacto con la familia es telefónico y pasa a ser presencial cuando hay un dispositivo de búsqueda activo. A medida que avanza el caso y si no hay resultados positivos, se pacta con las familias el seguimiento posterior, sea por teléfono o presencial y la periodicidad. La finalidad última del servicio es que las familias no se sientan solas en este proceso, que en el peor de los casos puede alargarse durante años. De hecho, «seguimos en contacto con algunas familias que hace 12 años que buscan a su familiar», confiesa Laura.
Casos de larga duración
Cuando la búsqueda se alarga días y la investigación ha llegado a un punto en el cual ya no se puede estirar el hilo, la Unidad de Investigación pasa a una segunda fase y se piden muestras de ADN a la familia, las cuales se ponen en una base de datos que es nacional y se comparan con todas las personas que van apareciendo sin vida y no están identificadas. «La investigación acaba cuando aparece la persona pero, si no aparece, la orden de búsqueda continúa siempre» tanto en el ámbito nacional como dentro del espacio Schengen, afirma Miquel.
«Muchas veces cuando no aparece en los primeros días es porque la persona ha cambiado de ruta o ha ido hacia otra zona donde no iba habitualmente», afirma el cabo. Hay que tener en cuenta que el sufrimiento de las familias continúa hasta que no se encuentra a su familiar. Por eso, «para la familia es muy tranquilizador encontrar a su persona amada, aunque sea sin vida», finaliza el cabo Miquel.