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DOCUMENTALES

El arriesgado trabajo de desmantelar barcos para subsistir

El Museu del Port acoge el documental ‘Naufragis, bussos i homes rana’, centrado en los buzos de posguerra en el Ebre

Los restos del barco Cavour.

Los restos del barco Cavour.Josep Mi Castellví

Cristina Serret
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El periodo de posguerra, la falta de recursos empujó a muchos hombres a asumir trabajos precarios en que, a menudo, también se jugaban la vida. El documental Naufragis, bussos i homes rana recopilación uno de estos casos. En concreto, el de los trabajadores subacuáticos que, después de la guerra, se sumergían en el litoral del Ebre, la mayor parte de las veces con equipos rudimentarios, para desmantelar barcos hundidos y extraer la chatarra.

El autor del trabajo es Josep Maria Castellví Viladegut, historiador y documentalista con décadas de experiencia en el buceo y los rodajes a gran profundidad. En este caso, ha combinado la investigación histórica con la recopilación de testigos presenciales. «Hace treinta años que conocí a algunos de estos buzos, todavía vivos (algunos rondan los cien años), y me explicaron sus historias». Eso, afirma, le dio un punto de partida excelente para la película. La investigación se ha completado con archivos históricos e imágenes inéditas procedentes del NO DO, del Centro de Investigación y Difusión de la Imagen de Girona y de archivos ingleses, franceses, alemanes y americanos.

Los naufragios estudiados se concentran sobre todo en la costa de Tarragona, entre el cap de Tortosa y el cap de Salou, donde durante las dos guerras mundiales se derrumbaron numerosos barcos. Los buzos trabajaban en profundidades de hasta 50 metros, el máximo rango accesible para los equipos de la época. En estas inmersiones, el material más codiciado no era sólo la chatarra, un bien escaso y altamente valioso para la fabricación de acero. Castellví explica que algunos cargamentos del mismo barco también eran muy preciados: «Cerca de la desembocadura del Ebro había un barco que llevaba bidones de gasolina y lingotes de hierro».

La necesidad económica empujaba a los hombres a zambullirse en misiones que no estaban exentas de peligro: «Era un trabajo arriesgado. Colocaban dinamita, subían, la hacían explotar y volvían a bajar. Los hombres-rana tenían que controlar con precisión cada carga, y algunos dejaron la vida». El trabajo de Castellví también muestra la evolución de los equipos de buceo: «Se ve la transición hacia la escafandra autónoma». De esta manera, la película también refleja el paso del submarinismo por necesidad a la profesionalización del submarinismo industrial y arqueológico.

Naufragis, bussos i homes rana se proyectará en el Museu del Port este viernes 6 de marzo a las 18.30 h, con entrada libre y aforo limitado, y con la presencia del autor.

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