SALUD
El Joan XXIII impulsa el trabajo de logopedia en la recuperación de pacientes con ictus y patología compleja
El centro valoró más de 3.300 pacientes ingresados y atendió a 54 pacientes en terapias individuales y grupales durante el 2025

La intervención logopédica es clave en pacientes con daño neurológico, cirugía oncológica y estancias prolongadas en la UCI.
El Hospital Universitario Joan XXIII impulsa el trabajo de logopedia como aparte del abordaje integral de los pacientes con ictus y otras patologías complejas. Esta intervención, integrada en la actividad asistencial del centro, tiene un papel clave en el tratamiento de las alteraciones de la comunicación, el habla, la voz y la deglución.
Durante el 2025, las logopedas del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación valoraron a más de 3.300 pacientes ingresados y atendieron a 54 personas en el ámbito ambulatorio, mediante terapias tanto individuales como grupales.
El Joan XXIII es el hospital de referencia territorial y atiende pacientes con patologías médicas y quirúrgicas graves en que la intervención logopèdica puede ser determinante, especialmente en fases agudas y de riesgo. Las profesionales actúan en pacientes cuando han sufrido un ictus, un traumatismo craneoencefálico, cirugías oncológicas de cabeza y cuello, intervenciones maxilofaciales o estancias prolongadas en la Unidad de Cuidados Intensivos con intubación o traqueostomía.
Una de las líneas de trabajo destacadas de Irene Jodar y Rosa Espín, logopedas del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del centro, es la atención a pacientes que han sufrido un ictus, especialmente aquellos con afasia, una alteración del lenguaje que dificulta la expresión oral a pesar de mantener, en muchos casos, una buena comprensión.
En este contexto, el hospital ha impulsado una terapia grupal que combina la rehabilitación del lenguaje con la funcionalidad comunicativa y el apoyo psicosocial. Les sesiones permiten trabajar aspectos como la fluidez, la construcción de oraciones o el acceso al vocabulario, a la vez que facilitan la puesta en práctica de la comunicación en situaciones cotidianas, como mantener una conversación o hacer un pedido en un entorno habitual.
«El formato grupal favorece la motivación y el apoyo mutuo entre los pacientes, que comparten experiencias similares y se refuerzan positivamente en el proceso de recuperación», destaca Irene Jodar. Este trabajo grupal complementa las terapias individuales, más habituales en las fases agudas o subagudas, y permite reforzar los objetivos comunicativos en etapas más crónicas. La combinación de ambas estrategias facilita una rehabilitación más funcional, continuada y adaptada a las necesidades de cada paciente.
La intervención logopédica también es clave para prevenir complicaciones. La actuación de las profesionales contribuye a reducir el riesgo de aspiraciones y neumonías asociadas, garantizar una alimentación segura por vía oral, evitar situaciones de desnutrición o deshidratación y facilitar la comunicación en pacientes con daño neurológico o cirugía laríngea. Todo repercute en una mejor calidad de vida, una recuperación funcional más rápida y una planificación de alta hospitalaria más segura.
Esta actividad se desarrolla de manera coordinada con servicios como Neurología, Otorrinolaringología, UCI, Cirugía Maxilofacial, Medicina Interna, Dietética y Nutrición, Pediatría y Enfermería, con participación activa en la toma de decisiones clínicas relacionadas con la seguridad alimentaria y la funcionalidad comunicativa de los pacientes.