ENTREVISTA
Vicent Fibla: «La cultura no puede salvar, pero sí abrir ventanas y puertas y que corra el aire»
Fibla es el director de Mèdol, Centro de Artes Contemporáneas de Tarragona, que acaba de presentar la nueva temporada

Vicent Fibla este lunes en Mèdol.
¿Qué rasgo define la nueva programación de Mèdol?
«Hay muchos tipos de propuestas y una voluntad de reflejar tanto lo que pasa en el territorio como aquello que sucede fuera. No hay una línea argumental única, pero las propuestas comparten preocupaciones comunes: cuestiones energéticas, relación con el territorio y la presencia de artistas locales, como Laura Juanós, que hará su primera exposición individual de gran formato. La temporada combina proximidad, conexión territorial y visibilidad de mujeres».
La programación ocupa varios espacios patrimoniales de la ciudad. ¿Qué diálogo se establece entre arte y patrimonio?
«Es una relación que surge de manera natural, porque el contexto mismo determina buena parte de las propuestas. Incluimos el patrimonio físico, pero también el inmaterial, como tradiciones, costumbres o revisión de temas populares, que también están presentes en muchos de los trabajos de las artistas. Además, está la cuestión ambiental, que tiene que ver con el contexto del territorio donde trabajamos. Es muy difícil separarse de todo eso».
En Mèdol entendéis el arte contemporáneo como un espacio de reflexión.
Es que no puede ser de otra manera. Algunos trabajos necesitan tiempo, pero otros se conectan con lo que está pasando ahora mismo. Y el ahora mismo es una cuestión que no podemos rehuir como programadores, artistas o gestores culturales. Es parte de nuestro papel: la cultura no puede dar soluciones ni salvar a nadie, pero sí que puede abrir puertas y ventanas para que corra el aire y se puedan entender muchas cosas».
Las artes digitales y tecnológicas tienen un peso destacado en la nueva temporada.
«La tecnología es una herramienta, igual que lo puede ser la imprenta o un pincel; sirven para expresar aquello que el artista quiere transmitir y abrir nuevas maneras de trabajar o posibilidades de llegar a un lugar concreto. La técnica por sí misma no define nada, sólo ofrece posibilidades».
¿Las nuevas narrativas audiovisuales cambian la forma en cómo el público se relaciona con el arte?
«Sí, abren nuevas formas de interacción. Nuestra Sala TikTok, por ejemplo, da voz a artistas fuera del circuito habitual y permite ocupar el espacio, interactuar con el público y usar la plataforma como un canal bidireccional de comunicación».
¿Qué riesgo tiene que asumir un equipamiento público como es Mèdol a la hora de programar propuestas experimentales?
«Una cosa no saca la otra. Nosotros pensamos en cuáles son las propuestas que valen la pena. Eso no quiere decir que todo salga siempre redondo, pero tenemos que saber abrazar el error, porque también forma parte del proceso. Además, pienso que se pueden combinar actividades más clásicas con propuestas experimentales sin perder coherencia».
El balance de la temporada pasada os da la razón: tuvisteis un aumento de público muy significativo.
«Sí, pero no nos lo tenemos que mirar como una cuestión sólo cuantitativa. Los números del 2026 podrían ser más bajos y no pasaría nada. Tampoco podemos entrar en una carrera de querer hacer siempre más y más. Ya estamos haciendo muchas propuestas. La cantidad está acondicionada por el contexto, no sólo por el presupuesto».
Esta semana habéis traído a Marcel·lí Antúnez a Tarragona. ¿Què está haciendo?
«Está trabajando con los alumnos de la Escuela de Arte de Tarragona en un mural que se presentará el 14 de marzo en el Tinglado 2 del Port de Tarragona. Es un trabajo que hace a partir de la exposición que hizo en la Sala Oval del MNAC. Marcel·lí está muy interesado en cuestiones como la agricultura y responsabilidad ambiental y nos interesa mucho su idea de colectivización de la experiencia, implicando colectivos del Serrallo y los visitantes el día de la inauguración».
¿Qué papel aspiráis a jugar dentro del arte contemporáneo del país?
«Somos uno de los ocho centros principales del sistema público de espacios visuales. La colaboración con otros centros es esencial. El arte contemporáneo incluye exposiciones y actividades, pero también proyectos de mediación y educativos a largo plazo, muchos de los cuales no son inmediatamente visibles, pero forman parte de nuestro objetivo y finalidad».