Sociedad
La alerta vecinal ha desaparecido en la calle Orosi dos años después de la remodelación: «Estamos más seguros»
El refuerzo policial por parte de la GUT y los Mossos ha hecho caer un 37% los delitos contra el patrimonio desde el 2023

Agentes de la Unidad Policial de Refuerzo y Proximidad de la Guardia Urbana en la calle Orosi.
«Afortunadamente, la calle Orosi ha cambiado muchísimo», asegura la presidenta de la Asociación de Vecinos del barrio del Puerto, Mari Carmen Puig, dos años después de que se completara la remodelación de uno de los ejes más conflictivos de la Parte Baja. «Ahora está muy tranquilo y nos sentimos mucho más seguros», afirma. Les obras de pacificación, acompañadas por un aumento de la presencia policial, marcaron un punto de inflexión en una zona que acarreaba graves problemáticas: degradación del espacio público, peleas, tráfico de drogas, hurtos e, incluso, algún apuñalamiento.
De hecho, los meses posteriores a la inauguración todavía estuvieron marcados por episodios de tensión. Esta realidad, sin embargo, se ha ido transformando poco a poco. La renovación urbanística sirvió para convertir Orosi en un espacio más vivo, amable y transitable; con una nueva iluminación que pretendía reducir la percepción de inseguridad. Por otra parte, la Guardia Urbana de Tarragona (GUT) y los Mossos d'Esquadra decidieron reforzar sus patrullajes en la calle, haciéndose visibles de forma habitual.
Durante los últimos meses, la Unidad Policial de Refuerzo y Proximidad (UPRP) de la policía local mantiene una presencia constante en la calle Orosi y en las calles de alrededores para disuadir conductas delictivas e incívicas, generar confianza entre los vecinos y comerciantes, y detectar rápidamente conflictos para dar una respuesta inmediata. «Siempre hemos reclamado que haya agentes caminando a pie y, por fin, nos han hecho caso», dice Puig, quién recuerda que las noticias sobre incidentes eran recurrentes hace años y, en cambio, ahora, han desaparecido prácticamente de los titulares.
De la percepción a los datos
Esta mejora en la seguridad no es sólo una percepción. Les datos de la GUT exponen un descenso claro de los delitos contra el patrimonio —como hurtos y robos—, que han pasado de 24 el año 2023 en 15 en el 2025, con una reducción del 37,5%. Si se amplía la mirada en el entorno —Apodaca, Barcelona, General Contreras, Pau del Protectorat, Comercio, Santiyán y Unió—, la bajada también es significativa: un 27,3% menos entre 2024 y 2025.
Con respecto al número total de infracciones, se produjo un incremento puntual del 6,22% entre 2023 y 2024, mientras que los datos del 2025 reflejan un cambio claro de tendencia con una caída del 20,27%. En global, se ha pasado de los 209 a los 177 delitos en tres años, donde se incluyen los de seguridad vial, lesiones u orden público, entre otros. «Antes vivíamos una pesadilla constante y siempre teníamos que estar alerta cuando caminábamos por Orosi», explica en Marc, residente de la zona.
«Vivíamos las noches con tensión por si pasaba alguna cosa, pero la situación se ha relajado», dice el vecino, quién asegura que «se nota que hay más policía patrullando por la calle». En este sentido, considera que era importante hacer este cambio en «una de las puertas de entrada en la ciudad», dada su proximidad a la estación de trenes.
Una intervención integral
La pacificación de Orosi no se limitó a la remodelación urbanística. Una de las actuaciones más relevantes fue el control sobre los supermercados 24 horas que venían alcohol fuera del horario permitido, en los cuales se les restringió el tiempo de apertura por la noche «por razones de orden público, de convivencia o medioambientales». Esta medida fue clave para romper las dinámicas conflictivas que se generaban de forma constante en el barrio.
El alcalde, Rubén Viñuales, defiende la transformación de Orosi como un proyecto de éxito: «Cuando actuamos de manera integral, combinando urbanismo, iluminación y proximidad policial, los resultados llegan». «Les datos confirman la mejora, pero sobre todo lo hace el día a día de los vecinos y vecinas», indica el alcalde, quién añade que «hemos pasado de un espacio percibido como problemático a un espacio de convivencia». «Esta es el modelo de ciudad que defendemos: recuperar las calles para la ciudadanía», observación.