Diari Més

CARNAVAL

El desenfreno toma el poder en Tarragona

Sinhus y Urban Style empezaban ayer su reinado con la entrada a la ciudad de la Reina Carnestoltes y su Concubí

Ana Belén Romero y Dani Medina saludando al público mientras hacen la entrada a plaza.

Ana Belén Romero y Dani Medina saludando al público mientras hacen la entrada a plaza.GERARD MARTÍ

Marta Omella
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Tarragona

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Con el primer toque del carillón, las cabezas se giraban casi por inercia. Como cada día, la melodía del Amparito indicaba que eran las seis en punto. Ayer, sin embargo, aquel sonido no sólo marcaba la hora y, en pocos segundos, la plaza Corsini se convertía oficialmente en la Plaça de la Disbauxa.

Los séquitos reales se abrían paso entre el público, anunciando la llegada inminente de la Reina Carnestoltes XLIII y su Concubí XXX. Ana Belén Romero, de Sinhus, y Dani Medina, de Urban Style, hacían su entrada triunfal entre aplausos y gritos de ánimo.

Antes de subir al escenario, la pareja real cedía el protagonismo a sus séquitos, que con coreografías animadas recordaban que este año ambas comparsas han nacido en escuelas de danza. Después de la demostración, Sus Majestades se preparaban, ahora sí, para iniciar oficialmente su reinado, pero la toma de poder quedaba interrumpida por el grito estridente de los mensajes ES-Alert, que advertían de las fuertes rachas de viento que, de momento, ya han obligado a cancelar actos como el Tombet de la Reina Carnestoltes y el Concubí y trasladar al viernes el tradicional Dijous Gras y la coca de llardons.

Superado el susto, el acto se reanudaba con normalidad y la alcaldesa accidental, Montse Adan, entregaba la vara a Romero. En sus parlamentos, la Reina y el Concubí reivindicaban la esencia popular de la fiesta. «No hemos venido a correr, hemos venido a unir. No venimos a huir del mundo, venimos a recordar por qué vale la pena vivir», proclamaba Medina.

«El Carnaval no nace en los despachos, nace en la ciudad, en los barrios, en las naves, en los locales, en las manos cansadas y en los corazones valientes», afirmaba la Reina. Más allá de mensajes esperanzadores, también aprovecharon para reivindicar un aumento del premio de Carnaval y, naturalmente, hacer algún chiste sobre el alcalde, que ayer no pudo asistir a la cita porque estaba saludando a otros monarcas.

También se hizo entrega del Boter d'Honor, un reconocimiento que recayó sobre la AV Progressista de Torreforta, para organizar la Rua de Ponent. Finalmente, Sus Majestades y sus séquitos desfilaron por la Rambla Nova hasta llegar al Teatre Tarragona, donde protagonizaron su gran gala de bienvenida.

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