LIBROS
Un libro analiza la corrupción del régimen borbónico en la Tarragona del siglo XVIII
Manel Camafort es el autor de ‘Conflictes gremials i protesta popular a Tarragona a l'entorn del comerç i la producció de pa, peix i vino (1719-1808)’, publicado por Arola Editors

Manel Camafort en el Campus Catalunya de la URV.
Manel Camafort Montoya, historiador, doctorando en historia y profesor de secundaria, ha publicado un libro en que analiza la corrupción del régimen borbónico en la Tarragona del siglo XVIII a partir de los conflictos por el comercio y el abastecimiento de alimentos básicos. El estudio se sitúa en el contexto posterior a la Guerra de Sucesión (1716) y al Decreto de Nueva Planta, un periodo que, según el autor, supuso todo un conjunto de cambios administrativos que llevarán también a que el gobierno de Tarragona tenga una autoridad que se implantará de manera despótica.
La investigación se centra en el pan, el pescado y el vino, tres productos esenciales del mercado tarraconense. Camafort documenta como los gremios de panaderos, pescadores y campesinos denunciaron durante décadas prácticas de fraudes y abusos por parte de los concejales borbónicos que se tradujeron en «un conjunto desmesurado de impuestos que se implantaron sobre la producción y comercio de estos productos». Según el historiador, esta presión fiscal generó una tensión constante entre los intereses de los gremios y los del gobierno municipal.
Este sistema fiscal tuvo consecuencias directas sobre la población. El autor señala que «el aumento del precio de los alimentos redujo el poder adquisitivo de las clases populares y alimentó un malestar social persistente». Las quejas, documentadas de manera casi ininterrumpida, llegaron tanto al Ayuntamiento de Tarragona como la Real Audiencia de Barcelona, evidenciando la dimensión del conflicto.
A mediados del siglo XVIII las investigaciones judiciales pusieron en evidencia prácticas de fraude y abusos de poder por parte de los concejales borbónicos. Eso provocó un bloqueo de la administración municipal entre 1753 y 1757 y, posteriormente, la creación de la figura del diputado del común y gremios, concebida como un mecanismo de mediación entre el Ayuntamiento y los gremios.
El libro recupera también episodios poco conocidos, como la revuelta del Portal del Roser de 1765, que Camafort define como una muestra clara del cansancio popular ante una fiscalidad injusta y una gestión opaca.
No obstante, la obra concluye que las reformas borbónicas de la segunda mitad del siglo XVIII no pusieron fin a los fraudes ni a los abusos institucionales: «En Tarragona hay una continuidad del conflicto que se extiende casi a todo el siglo», afirma el autor, que defiende que el caso tarraconense es uno de los mejor documentados del país y abre la puerta a futuras investigaciones sobre la conflictividad social y económica de la ciudad.
«Lo que podemos afirmar con seguridad es que Tarragona fue una de las ciudades más conflictivas con respecto al mercado y al abastecimiento de alimentos, y que los fraudes y abusos fueron especialmente frecuentes».
Según el autor, con nueva documentación y una vez finalizada la tesis doctoral, «esta investigación podría ampliarse hasta plantear que Tarragona fue una de las ciudades más corruptas en la gestión de su capital y de su dinero». Eso, concluye Camafort, abre nuevas perspectivas para entender su historia social y económica y repensar la gestión municipal en el siglo XVIII.