FORMACIÓN
La Casa de Oficios ofrece formación profesional a jóvenes de Ponent y Sant Salvador
Muchos jóvenes han encontrado en este curso una forma de recuperar rutinas y descubrir nuevos futuros

La Casa de Oficios es un programa liderado por Tarragona Impulsa, incluido en el proyecto Trabajo en los Barrios del SOC.
«Antes no tenía rutina. Me despertaba tarde, me iba a dormir tarde, comía fuera de hora... Ahora me levanto a las seis de la mañana, me tomo un café y vengo aquí», explica Mark Selle desde la tercera planta del almacén 1 del Espacio Tabacalera. Tiene 18 años, es vecino de Torreforta y en octubre fue uno de los 28 jóvenes que empezaron las clases en la Casa de Oficios. Se trata de uno de los programas dirigidos por Tarragona Impulsa, enmarcado dentro del proyecto Trabajo en los Barrios, del Servicio Público de Ocupación de Cataluña (SOC) que este año se desarrolla en Sant Salvador y los barrios de Ponent.
Ainara Molinero, de 25 años y vecina de Sant Salvador, llegó casi por casualidad. «Un conocido me dijo que había este curso y que quizás me encajaría, porque me gustan las redes, y pensé: ‘¿Por qué no?’», dice. En el aula también coincide Gonzalo Bellón, también de Sant Salvador, que ha notado un gran cambio en su día a día. Hace poco tiempo que el joven, de 21 años, superó una enfermedad que lo obligó a pasar meses ingresado en el hospital. Cuando intentó reincorporarse a la vida laboral, no encontraba oportunidades. «Iba dejando currículums, haciendo entrevistas, pero no salía nada», relata.
Ahora los tres comparten aula a la modalidad de Creación de Contenidos y Gestión de Redes, una de las líneas formativas de la Casa de Oficios. El programa de empleo se dirige a jóvenes de 16 a 29 años y combina formación con práctica profesional. Tal como explica la consejera de Turismo, Promoción Económica y Comercio, Montse Adan, «lo que intentamos, realmente, es despertar vocaciones», especialmente entre jóvenes que se encuentran fuera del circuito formativos o laborales. Más allá del aprendizaje técnico, la formación pone el acento en el acompañamiento personal y la recuperación de hábitos. Es mucho más que aprender un oficio; es volver a tener una rutina, confianza y ganas de abrir caminos», añade.
«Muchos llegan con miedo, sin saber qué será esto, y poco a poco se abren. Recuperar una rutina y sentirse parte de un grupo hace aflorar potenciales que tenían escondidos», corrobora Arnau Curto, docente del programa. Los alumnos están de acuerdo. «Nos ayudamos mucho. Si alguien se encalla editando un vídeo, por ejemplo, otro se levanta y echa una mano», asegura Selle. «Mi trabajo es enseñar un oficio, pero también motivar a los estudiantes a volver a la rueda formativa o introducirse en el mundo laboral, sea en el ámbito que sea», apunta Curto.
Todavía no han completado la formación, pero la vida de los alumnos ya ha cambiado considerablemente. «Me gusta sentirme útil, saber que no estoy perdiendo el tiempo», señala Molinero, que ha descubierto un interés por la fotografía. Selle, que abandonó el bachillerato humanístico, prepara las pruebas de acceso para el grado superior en Imagen y Sonido. «Todavía no lo tengo del todo claro, pero es una de mis opciones», explica. En Bellón, en cambio, le ha interesado siempre la hostelería. «Lo que aprendo ahora me podrá ayudar a conocer las tendencias o como promocionar un menú, por ejemplo,» detalla.
La Casa de Oficios es sólo uno de los programas que se incluyen dentro de Trabajo en los Barrios. Otro ejemplo son los talleres de ocupación, destinados a personas de más de 30 años. Hasta ahora el proyecto se había trabajado en Campclar y la Part Alta. «Los barrios se deciden a partir de indicadores sociales y económicos que facilita el SOC», indica Mònica Casas, responsable del proyecto. «Este año hemos introducido tres figuras profesionales nuevas, que son el técnico de soporte emocional, un integrador social y un lingüista», añade Eva Grañena, jefa del Servicio Municipal de Ocupación del Ayuntamiento. Las cifras constatan el alcance. En la última edición se han atendido cerca de 600 personas y se han hecho casi un centenar de contrataciones. «Es una inyección de recursos a los barrios, pero sobre todo una inversión en personas», destaca la consejera.