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Salud

Según una experta en el suelo pélvico: «Perder orina no es normal ni inevitable»

La fisioterapeuta especializada Inesa Juciute desmonta mitos sobre el suelo pélvico

Imagen de la fisioterapeuta especialitada en suelo pélvico, Inesa Juciute, a su consulta de Tarragona.

Imagen de la fisioterapeuta especialitada en suelo pélvico, Inesa Juciute, a su consulta de Tarragona.GERARD MARTÍ

Marta Omella
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Tarragona

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Durante años se ha asumido que, a partir de cierta edad, sufrir pérdidas de orina es una cosa normal. Que pasa, que toca resignarse y bromear con compresas o «pequeños escapes». Pero esta idea, asegura Inesa Juciute, es tanto extendida como errónea.

«La incontinencia urinaria no es inevitable ni forma parte natural del envejecimiento. A menudo son el síntoma de un problema del suelo pélvico que, con información y tratamiento adecuado, tiene solución», explica la fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y salud de la mujer.

Esta normalización de las pérdidas de orina, asegura, es sólo un ejemplo del gran desconocimiento que todavía rodea el suelo pélvico que a pesar de ser esencial para el funcionamiento de nuestro cuerpo, sigue siendo uno de los grandes olvidados.

Se trata de un conjunto de músculos y tejidos situados en la base de la pelvis que tienen una función clave: sostener los órganos internos, garantizar la continencia urinaria y fecal y permitir un buen funcionamiento sexual. Interviene, también, en acciones tan cotidianas como caminar, toser o reír.

«Es una zona rodeada de tabúes y estigma, y eso provoca que muchas personas ignoren molestias que acaban convirtiéndose en problemas, a pesar de ser evitables,» indica la profesional. También lo acompañan muchos mitos y falsas creencias. «Muchos piensan que sólo pueden tener problemas las personas que han pasado por un parto, y eso no es verdad. Tampoco saben que los hombres también pueden sufrir molestias, ya que se asocia a la salud de la mujer», señala.

A pesar del silencio y el desconocimiento general, apunta, cada vez encuentra a más pacientes que se atreven a dar el paso. «Son sobre todo chicas jóvenes que vienen porque sienten molestias o dolor durante las relaciones sexuales. Algunas ya han pasado por otras consultas médicas sin obtener respuestas claras, porque no siempre son fáciles de detectar. Muchas veces se confunden también por problemas ginecológicos, y son derivadas», dice.

En cambio, comenta, el estigma todavía se resiste entre las mujeres de una edad más avanzada. «Cuesta acabar con esta vergüenza, tanto que muchas prefieren sufrir en silencio a buscar ayuda», añade. También continúa muy presente en los hombres. «La mayoría no sabe que con la fisioterapia se pueden corregir las disfunciones sexuales. Los pocos que vienen a consulta llegan derivados del urólogo», explica.

Tanto los motivos de las visitas como los tratamientos son increíblemente diversos. «A veces es tan sencillo como trabajar la postura, mientras que de otras veces tienen soluciones más complejas. Por eso hace falta estudiar cada caso con cuidado y establecer un plan individualizado», afirma Juciute.

En el día a día también hay gestos que ayudan a cuidar el suelo pélvico. «Se tiene que acabar con la mentalidad del ‘hacer pipí por si acaso’, ya que ir al lavabo sin tener ganas puede provocar que la vejiga se acostumbre a llenarse muy poco generando una necesidad de orinar con más frecuencia», comparte.

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