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Sant Salvador y los barrios de Ponent, los grandes beneficiados del nuevo diseño de líneas de la EMT

En Sant Pere y Sant Pau, la línea 60 será la de conexión directa con el centro

Imagen del intercambiador Battestini.

Imagen del intercambiador Battestini.Cedida

Oriol Castro
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Tarragona

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El nuevo diseño de líneas del EMT beneficiará y mejorará sobre todo las conexiones de Sant Salvador y los barrios de Ponent, unos entornos que necesitaban renovar la distribución de las paradas| y de las frecuencias. El estudio de reestructuración fue adjudicado por el EMT el verano de 2024 en la empresa Aie Multicriteri-Mcrit, que entregó su propuesta durante el 2025. A partir de este documento, el EMT constituyó un grupo de trabajo interno formado por profesionales de diferentes áreas de la empresa con el objetivo de analizar el estudio y lo adaptó a la operativa cotidiana y a las prioridades de la ciudad. Así, los cambios se han agrupado en cuatro ámbitos.

Más frecuencia en L-85

En Sant Salvador, el estudio encargado por el EMT concluyó que la parte oeste y el este del barrio tenían servicios separados y con intervalos de paso desiguales. Por lo tanto, se ha querido coordinar mejor las dos líneas que pasan. L-85 se convertirá en la línea principal para la zona Este, mejorando la cobertura e incrementando la frecuencia de paso de 30 a 18 minutos. La línea L-5, que cubre todo el barrio, seguirá con conexión directa en el Hospital Juan XXIII y el nuevo intercambiador de Battestini, facilitando los transbordos. Aparte, se sustituirán las paradas ubicadas en el extremo este del barrio y se situarán nuevas en zonas con más población. Con todo, se pasarán de 55 a 81 salidas diarias desde Sant Salvador.

Reorganización en Ponent

En los barrios de Ponent, la propuesta prevé una reorganización profunda. El estudio concluyó que la L-6, L-54 y L-34 tienen coberturas solapadas y generan cierta complejidad para los usuarios. De igual forma, se detectó la necesidad de que la Floresta tenga conexión directa con su CAP de referencia, a la Granja. A la nueva distribución, destaca la creación de una nueva L-3, resultado de la fusión de las actuales L-3 y L-30, que ofrecerá una conexión más rápida y regular con el centro de la ciudad llegando hasta la Canonja. La línea L-6 se dividirá en dos ramas, dando lugar a la nueva L-60, mientras que la L-34 modificará su recorrido para conectar directamente la Floresta, Torreforta y el CAP de la Granja. También se refuerza la L-54, que mejorará el acceso al nuevo Hospital Viamed.

Alargamiento L-13

Con respecto a los barrios de Levante, la principal novedad será el alargamiento de la L-13 hasta la estación de tren, mientras que la L-8 mantendrá el recorrido actual. A partir del pasado junio, en el marco de la implantación de la segunda fase del EMT en el intercambiador Battestini, la L-8 ya varió su ruta, dejó de pasar por la calle Pere Martell, 7 y Ramon y Cajal, 40. El nuevo recorrido comprende desde la plaza Imperial Tàrraco dirección Rambla Nueva hasta la parada Pau Casals. La propuesta incluye esta modificación, que presenta siete minutos de ahorro al tiempo de viaje respeto el trazado anterior.

Nueva L-20

Por último, en el centro de la ciudad y en los barrios marítimos, se creará la nueva L-20, fruto de la fusión de las líneas L-21 y L-23, con el objetivo de mejorar la regularidad y simplificar la red. Además, la L-55 ampliará su recorrido hasta la estación de ferrocarril y aumentará la frecuencia de paso. Según expuso ayer el EMT, está previsto poder reforzar más la flota de esta ruta para mejorar la capacidad y la eficiencia del servicio. Con todo, por toda la ciudad se eliminarán unas diez paradas y se crearán unas seis o siete nuevas. El bus nocturno y el de las playas continuarán igual. «En verano creemos que es un buen momento para hacer estos cambios y poner a prueba el nuevo diseño de las líneas», indicó ayer Sonia Orts, consellera de Movilidad y presidenta del EMT.

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