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Las personas no entienden igual las palabras que transmiten emociones, según un estudio de la URV

El trabajo revela que la personalidad, la edad y el género influyen en la manera como procesamos palabras con carga emocional

Les palabras que tienen connotaciones positivas se reconocen más rápidamente.

Les palabras que tienen connotaciones positivas se reconocen más rápidamente.Pixabay

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La personalidad, la edad y el género influyen en la manera en que las personas entienden las palabras que transmiten emociones, como el miedo, la tristeza, el asco, la alegría o la ira, según un estudio de las universidades Rovira i Virgili (URV) de Tarragona y Complutense y Nebrija de Madrid.

El estudio se basa en un método denominado «Tarea de decisión léxica», mediante el cual más de 900 participantes tenían que decidir rápidamente si una cadena de letras era una palabra real o no. Los investigadores analizaron 7.500 palabras en castellano, muchas de las cuales tenían connotaciones emocionales muy definidas.

Los resultados mostraron un efecto general del renombre «valencia emocional», que describe el valor afectivo de una palabra: las que tienen connotaciones positivas (amor) se reconocen más rápidamente que las emocionalmente neutras (tecla), al contrario que las negativas (pena).

Aun así, según los investigadores, el efecto de la activación, es decir, la intensidad con que una palabra genera excitación o alerta matizó esta relación: las palabras negativas con alta activación como asesinar se reconocían más deprisa que las negativas con baja activación, como aburrimiento, mientras que, en el caso de las palabras positivas, una activación alta (euforia) podía llegar a dificultar el procesamiento con respecto a las de baja activación (dormir).

La principal conclusión a que llegaron los autores del estudio es que no todas las personas procesan igual las palabras cargadas de emoción. Por ejemplo, los hombres reconocieron más rápidamente que las mujeres los vocablos asociados al miedo.

La tristeza también mostró un efecto diferencial: en hombres, palabras como desamor o depresión costaban más de procesar, mientras que en las mujeres no se observó esta dificultad.

Con respecto al asco, las personas con niveles bajos de amabilidad, es decir, menos inclinadas a cooperar y empatizar; aquellas con niveles bajos de apertura a la experiencia y con altos niveles de responsabilidad mostraban una inhibición mayor: palabras como vomitar o pus tardaba más en ser reconocidas.

La alegría, en cambio, presentó un patrón complejo. Las palabras asociadas con esta emoción, como fiesta, facilitaban el procesamiento en mujeres y personas jóvenes, pero mostraban más dificultad en su reconocimiento por parte de hombres y personas mayores.

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