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Viñuales prioriza la presencia de la Generalitat a la del Estado al consorcio por el patrimonio

El alcalde de Tarragona espera un compromiso del ministro de Cultura por la biblioteca provincial en «un tiempo prudencial»

El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, durante la entrevista hecha por la ACN

El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, durante la entrevista hecha por la ACN

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El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, prioriza la presencia de la Generalitat por delante del Estado al nuevo consorcio para la gestión de los monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad que quiere sacar adelante. En una entrevista a la ACN, el alcalde tarraconense considera que el Govern es un «socio más fiable» a la hora de hacer aportaciones económicas para conservar el patrimonio e indica que el hecho de que esté el Ministerio de Cultura «no es una condición 'sine qua non'». Dónde sí que hace falta la implicación del gobierno español es en la nueva biblioteca provincial en la Tabacalera, y Viñuales confía en un compromiso explícito del ministro de Cultura «en un tiempo prudencial». Asimismo, afirma que el traslado de la Laboral en Ponent, avanza.

La financiación para la conservación de los monumentos romanos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco es uno de los caballos de batalla de Viñuales. El alcalde tarraconense considera injusto que la ciudad tenga que asumir sola el coste, que se sube a unos 5 millones de euros anuales entre mantenimiento, inversiones o personal, teniendo en cuenta que es la única ciudad Patrimonio Mundial de Cataluña. Recientemente se ha renovado el convenio de colaboración con la Generalitat por el cual las dos administraciones se comprometen a aportar un mínimo 100.000 euros anuales durante cuatro años únicamente por conservación.

Pero eso es insuficiente para el mandatario municipal, que reclama un consorcio con aportaciones económicas de todas las administraciones en el cual estén presentes Ayuntamiento, Generalitat, Estado y Diputación, sin cerrar la puerta en otros organismos como el Arzobispado de Tarragona. «Tiene que ser un cambio de gestión, no sólo de financiación», subraya.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en su última visita a la ciudad enfrió el papel del ministerio en este nuevo ente. Para Viñuales, no sería un problema: «la presencia del Estado no es condición sine qua non. Puede no ser, pero que esté su patrimonio», concreta. «Si quiero a un socio de viaje más fiable, quiero a la Generalitat. El Estado tiene que ser, pero hemos mirado muchas fórmulas consorciales y a veces donde hay el Estado todo es más lento por los mecanismos burocráticos», manifiesta.

Así pues, las conversaciones con el Govern asegura que son fluidas y que en los últimos días han mantenido un nuevo encuentro para hablar de la cuestión. «Detalles sobre temas de financiación y gobernanza; vamos avanzando», celebra, y cree que «pronto» habrá un acuerdo definitivo. Aparte, también ha habido contactos con la Diputación de Tarragona, ya que «la intención» es que «desde el inicio» haya todos los actores dentro del consorcio, y no que se vayan añadiendo progresivamente.

Biblioteca provincial

Uno de los proyectos más destacados de los dos años de mandato de Viñuales es la recuperación del edificio de Tabacalera. Se prevé que se ubiquen nuevos servicios, como los estudios de educación física que impartirá Euses, que acoja el conservatorio de música de la Diputación de Tarragona o la Insitut Català d'Arqueologia Clásica (ICAC) e incluso se trabaja para que también se trasladen el Instituto Catalán de Investigación Química (ICIQ), el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV).

Pero la piedra angular es que se instale la nueva biblioteca provincial, de titularidad estatal. En la última visita de Urtasun mencionada anteriormente, el ministro no posicionó claramente sobre el impulso del equipamiento. Viñuales quita hierro: «antes de comprometerse puedo entender que tenga cierta cautela», dice en referencia a Urtasun, «pero la comisión tripartita trabaja bien y la Generalitat también ha sido muy clara» respecto de la necesidad de poner la biblioteca, comenta el alcalde. Con todo, reconoce que «le gustaría una respuesta en un tiempo prudencial» porque la cuestión ya hace bastantes meses que se alarga.

Traslado de la Laboral

En materia educativa uno de los proyectos que también hay encima de la mesa es el traslado del Complejo Educativo de Tarragona, conocida popularmente como la Laboral, en Campclar. Para que eso se produzca, antes hace falta que se desbloquee la negociación entre el ayuntamiento y la empresa Exolum -antigua CLH- a fin de que abandone su ubicación actual junto al río Francolí y se instale donde ahora hay la Laboral, en unos terrenos de 69 hectáreas propiedad de la Generalitat que también servirían para ampliar las instalaciones del puerto de Tarragona.

Les reuniones entre Exolum y el consistorio continúan. La última, hace pocos días. «Estamos fijando cuál tiene que ser la cantidad indemnizatoria, que es lo que después se tiene que dar en edificabilidad a Exolum,» explica Viñuales. El alcalde se muestra convencido de que la compañía, una vez tenga los nuevos terrenos, continuará con su actividad en la ciudad, ya que les permitirá «reconvertir su negocio». «El problema es que quieren continuar y allí donde están, no lo pueden hacer. Se han marchado de muchas ciudades en situaciones similares a la de Tarragona», reconoce.

Así, cree que con el puerto y la Generalitat podrán hacer «una jugada buenísima por todo el mundo». Su idea es la siguiente: «el puerto podría comprar los terrenos de la Laboral a la Generalitat, que tendría cierta financiación para hacer el traslado a Campclar en unos terrenos que son propiedad del Ayuntamiento y que le cederíamos». Además, defiende la nueva ubicación en Ponent del Complejo Educativo, «junto al tranvía y la Anilla Mediterránea», y sostiene que no puede seguir donde está ahora, al lado del polígono químico. «Es bueno para todo el mundo», reitera.

En este sentido, el jueves pasado el Parlamento instó al Govern a «desarrollar y ejecutar un proyecto integral» a las 48 hectáreas que hay entre Campclar y Bonavista, y se ubiquen la gran mayoría de los servicios que hay a las 69 hectáreas actuales. Para Viñuales, el nuevo complejo educativo tiene que tener «un formato diferente» de lo que hay ahora y no le preocupa que haya 21 hectáreas de diferencia porque los nuevos edificios y espacios comunes serán «más eficientes» y no habrá «distancias kilométricas» entre servicios, sino que estará todo más compactado.

Paralelamente, asegura que las conversaciones con la Generalitat van a buen ritmo. Hace dos meses, el conseller de Presidencia, Albert Dalmau, se comprometió a redactar un convenio de colaboración para la creación de un grupo de trabajo que tiene que permitir el traslado de los servicios educativos y sociales a la Laboral. «Ya lo tenemos», celebra al alcalde. A la vez, defiende que los edificios de la Laboral catalogados como Bien Cultural de Interés Local (BCIL), no se tocarán. «La idea es que cuando aquel espacio cambie esté para empresas o centros tecnológicos. Son edificios icónicos y que se protegen», avanza.

Crisis en el PSOE

Algunos de los proyectos que impulsa el gobierno municipal que encabeza Rubén Viñuales dependen en parte del gobierno del Estado, como el traslado de las mercancías por el interior, la estación intermodal o la biblioteca provincial. Pero la crisis que viven al PSOE y el gobierno español podrían hacerles tambalearse. De todos modos, Viñuales cree que eso no tiene que afectar porque el ejecutivo estatal «tiene que continuar». «Se han revalorizado las pensiones, ha subido el salario mínimo, España tiene la mejor economía del mundo, nunca ha habido tanta gente afiliada a la Seguridad Social... este panorama catastrófico y apocalíptico que plantea la derecha yo no lo veo por ningún sitio», considera.

Pactos municipales

La minoría en la cual vive el ejecutivo de Viñuales en el ayuntamiento tarraconense no está previsto que cambie durante la legislatura. La no entrada de Junts en el gobierno local y la posterior marcha de una de las consejeras de los de Puigdemont todavía hace más complicado llegar a acuerdos, ya que a día de hoy hay tres consejeros no adscritos.

De todos modos, el alcalde se muestra tranquilo: «no nos trastoca porque nosotros intentamos negociar; no hemos tenido mayoría absoluta ni nos hemos comportado como si la tuviéramos». «Lo hemos ido tirando todo adelante, pero no por nuestra gran habilidad negociadora, sino porque presentamos buenos proyectos por Tarragona. Dedicamos muchos esfuerzos a explicar de manera clara y transparente cada proyecto al resto de la oposición y eso no tiene que cambiar; seguiremos en la misma línea» finaliza Viñuales.

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