Ingeniero en Dow
Sociedad
Lluís Argilaguet: «El objetivo no tiene que ser sólo desarrollar la industria química, sino todo un tejido empresarial y social»
El ingeniero reusense, que dirige uno de los negocios de Dow a escala mundial, cree que Europa ha perdido poder de decisión y necesita volver a conectarse al progreso sin perder su hoja de ruta

Lluís Argilaguet, en las instalaciones de Dow Tarragona, donde se incorporó como ingeniero hace 37 años.
Lluís Argilaguet dirige desde el mes de febrero el negocio global de producción de Cloro Alcalino Vinilo, Óxido de propileno y Propilenglicol de la Dow para todo el mundo. Eso y sus 37 años de experiencia en la multinacional lo convirtieron en el padrino perfecto para el 47.º Premio Dow de ingeniería química, entregado la semana pasada.
Viendo la coyuntura del sector de la química básica y la incertidumbre del momento, supongo que ahora mismo no es fácil asumir un cargo de ámbito global como el suyo.
No, no es fácil. China aprieta muy fuerte en la química básica y la única manera que intentamos avanzar es hacer productos con un alto valor añadido, más complicados y difíciles de producir, que tengan salida en los mercados que más los valoran, como el europeo o el americano, y se puedan vender con márgenes más adecuados. En Asia están interesados en el mercado del volumen, y lo están ganando, y nosotros tenemos que ganar el de la especialización. Si a eso añadimos unos Estados Unidos que pueden jugar a dos bandas, con recursos naturales y la energía muy barata, nos encontramos que quien tiene peor pieza en el telar como los europeos.
Y a eso hay que añadir el tema arancelario, que afecta por todos lados.
Ahora mismo todos estamos pendientes de ver cómo se resuelve esta partida. De todos modos, en Europa el problema es que tenemos unos costes energéticos muy altos y una sobrerregulación importante, y todo hace que seamos muy poco productivos. Con volumen no podemos competir y tenemos que focalizarnos en productos difíciles, con plantas más sofisticadas y gente más preparada. La diferencia ahora la marca el grado de experiencia y la especialización.
También es cierto que hablamos de química básica, pero cada vez lo es menos, de básica.
Exactamente, porque podemos hacer productos de base, pero más especiales. Todo el mundo conoce Dow Tarragona porque hacemos plástico, pero plástico hay de muchos tipos. No es el mismo el plástico que se necesita en el equipamiento de un hospital que el plástico para hacer bolsas del supermercado.
Durante el premio Dow aseguró que aquí hemos perdido la referencia del resto del mundo. ¿Tan grave es?
Pienso que ahora Europa ha quedado entre la América de Trump, con unas políticas muy concretas, y un Asia que va a todas, desacomplejada, con las ideas muy claras y una hoja de ruta propia. Ahora Asia ya no copia, ni de Europa ni de América, y han decidido que tienen un objetivo y lo ejecutan sin miramientos. Nos tenemos que sacudir un poco la conciencia y entender qué ha pasado fuera a lo largo de los últimos años, porque nos cuesta mucho darnos cuenta de la velocidad de evolución del resto del mundo. Europa ha seguido un ritmo, pero ahora mismo no es capaz de decidir hacia dónde tiene que ir el mundo. Vivimos en un mundo global y no podemos obviar qué pasa en el resto del mundo. Durante años hemos querido decidirlo aun lo hemos regulado todo, sin embargo, si no nos espabilamos, nadie nos preguntará qué pensamos. De hecho, los americanos y los asiáticos ahora ya no tienen ninguna necesidad de hablar con nosotros de nada y tenemos que revertirlo.
Una de las cosas que reclamó es crear un tejido social y profesional de calidad a partir del sector químico.
El premio Dow es universidad, pero necesitamos desarrollar toda una sociedad, no sólo los mejores ingenieros. También nos hacen falta los mejores soldadores, los mejores electricistas, los mejores campesinos... El objetivo no es desarrollar la química, es desarrollar la mentalidad empresarial y la sociedad. Aquí no fabricamos sólo productos químicos, tenemos que fabricar un tejido industrial y una clase media que dé prosperidad al país.
¿Por otra parte, hace tiempo que hablamos de descarbonización, pero también llega tarde?
El día del premio Dow dije que todavía hay partido, pero no podemos tardar en jugarlo. La revolución de las renovables la inventamos en Europa, pero nos han pasado por delante. Creo que no tenemos que renunciar a nuestros principios y tenemos que seguir nuestra hoja de ruta, aunque hace falta ser realistas y ver cómo lo podemos aplicar, pero sin detenernos.