Memoria histórica
Tarragona instalará este año cinco adoquines en recuerdo a los deportados
Durante el acto de presentación se ha colocado una Stolpersteine en la calle del Mar, en casa de Isaac Roig Trillas

Imagen del adoquín dedicado a Isaac Roig Trillas.
El Ayuntamiento de Tarragona, a través de la Consejería de Memoria Democrática, ha presentado hoy los cinco nuevos adoquines de la memoria (Stolpersteine) que se colocarán este 2025. La consejera Sandra Ramos ha presidido el acto, que ha contado con la colocación de una de las cinco piezas, en la calle del Mar, en casa de Isaac Roig Trillas y con la presencia también del Director del Memorial Democrático, Jordi Font y dos representantes y familiares de Amistoso Mathausen y de los tarraconenses deportados en los campos de exterminación nazis.
La consejera ha destacado que «con esta acción y la visita y colocación de la placa este fin de semana en Gusen, desde el Ayuntamiento queremos rendir un pequeño homenaje a los 64 tarraconenses y al mismo tiempo queremos afianzar el compromiso con la recuperación de la memoria democrática y la dignificación de las víctimas del nazismo» y destaca «con cada Stolpersteine, Tarragona reivindica la dignidad de aquellas vidas truncadas y renueva su compromiso con la memoria, la justicia y la paz».
Los cinco nuevos adoquines se instalarán delante de los edificios donde vivieron los vecinos tarraconenses que tuvieron que sufrir el horror nazi y se sumarán en las 24 que ya se colocaron el año 2023. Los nuevos emplazamientos son en recuerdo a Josep Caballé Sedó (calle del Puig d'en Pallars, 10); Mauricio Campillo Blázquez (calle de los Calderers, 7); Valentín Bonacho Pacheco (calle Gasòmetre, 32) y Julián Bertran Urrutia (calle Apodaca, 12).
Las Stolpersteine, palabra alemana que significa piedras, son pequeños adoquines de 10x10 cm, hechas de hormigón y cubiertas de una hoja de latón, creadas por el artista alemán Gunter Demnig en memoria de las víctimas del nazismo. Cada pieza, única y elaborada a mano, se coloca delante del último domicilio conocido de la víctima. Este proyecto tiene un gran valor simbólico: los adoquines no son para tropezar con los pies, sino con la cabeza y el corazón. El objetivo del artista es hacer parar al peatón, invitarlo a reflexionar sobre el pasado y mantener viva la memoria de las víctimas.