Patrimonio
Buscando las gradas perdidas del Anfiteatro de Tarragona
El ayuntamiento ha hecho prospecciones arqueológicas del subsuelo de la escuela Miracle, nunca hechas hasta ahora

Uno de los monumentos más impresionantes de Tarragona es sin duda el Anfiteatro. Construido a principios del siglo II d.C., fue objeto de reformas en el año 221, como indica la inscripción de 140 m, la más larga de todo el Imperio, que coronaba el podio. Actualmente, se conserva parte de la gradería septentrional cortada en la roca, muy erosionada, y una parte de la gradería meridional, levantada sobre bóvedas de hormigón. Y, aunque no lo parezca, tiene rincones desconocidos.
Recientemente, el ayuntamiento ha llevado a cabo prospecciones arqueológicas en torno a la escuela Miracle, para estudiar el subsuelo de la zona. Unas intervenciones que nunca antes se habían llevado a cabo y que, por lo tanto, sus resultados son una incógnita.
«Queremos saber qué hay. Los técnicos nos dicen que sospechan que podría haber más partes de las graderías del anfiteatro. Nunca se ha estudiado», explica Nacho García, consejero de Patrimonio. «Se podría encontrar una cripta o algo similar. No se sabe. Depende de lo que se acabe concluyendo, tomaremos decisiones. Una opción sería abrir un espacio para exponerlo en la escuela», añade el consejero.

El pasado fin de semana se hicieron los trabajos con un georradar.
Recuperar el esplendor
Los nuevos trabajos arqueológicos se hacen en el marco de la redacción del nuevo Plan Director del anfiteatro. La intervención se llevó a cabo el pasado fin de semana con un georradar, una máquina que grava el suelo y los materiales que registra. Como si hiciera una radiografía. Esta información se envía a una empresa externa que, en un plazo de dos o tres meses, dará un veredicto sobre qué hay en el subsuelo.
El plan tiene que conformar un importante estudio de recuperación del esplendor del monumento, así como un proyecto para su conservación y mantenimiento futuros. La propuesta ganadora del concurso para encontrar a los autores del plan fue la formada por el equipo de arquitectos tarraconenses Pau Jansà Olivé, Amalia Jansà Fenollosa, Genís Boix Oliva y Manuel Prieto Muñoz, con la colaboración de los arquitectos Eduard Polo y Ana Laura Bertero.
La propuesta atrevida atrajo al jurado. En primera instancia, se propuso un desvío del vial Bryant. Un cambio que no es viable. «No se hará porque necesitamos mantener las conexiones. No desaparecerá», aclara García. Con todo, el plan será la hoja de ruta que marcará hacia dónde tiene que ir el monumento, no sólo con respecto a la conservación y el mantenimiento, sino también por su difusión. Se prevé así tener un calendario con las actuaciones necesarias en el anfiteatro y su entorno.