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Santa Tecla 700

«Las mujeres tenemos que ser valientes y tenemos que seguir reivindicándonos»

Boronat explica que hará un pregón «espontáneo, con empuje y desde el corazón» donde la autocrítica como ciudad también estará presente para seguir avanzando

La periodista se muestra convencida de que Tarragona «lo tiene todo» para ser una ciudad «de vanguardia».

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Compromiso y lucha por la igualdad real

Una periodista comprometida con la lucha por la igualdad real entre hombres y mujeres. Danae Boronat asegura que la valentía y el hecho de perder el miedo al fracaso fue clave para protagonizar un hito histórico como la de convertirse en la primera mujer en retransmitir un partido de fútbol de Primera División por televisión. Insiste en el hecho de que todavía queda mucho por hacer y anima a las mujeres, especialmente a las niñas y jóvenes, a marcarse sus propias metas y a buscarse sus oportunidades.

—¡Qué supone para usted ser pregonera de las fiestas de Santa Tecla?

—Es todo un orgullo y sobre todo una responsabilidad. Cuando me lo propuso el alcalde, evidentemente, no me lo pensé. No creo que haya nadie que rechace una propuesta así. En un primer momento me quedé muy sorprendida, porque no te lo planteas y tampoco te lo esperas. Después, te das cuenta de la responsabilidad que implica, porque se tiene que hacer bien. Así que estoy muy contenta con que se me dé esta oportunidad de dirigirme a mi gente en un día tan especial y en unas fiestas como las de Santa Tecla. Es muy bonito.

—¿Qué nos esperará en el pregón el día 21?

—Soy muy de última hora, siempre lo he sido. Sobre todo porque quiero que sea muy auténtico, no quiero darle muchas vueltas, sino que quiero que sea lo que me salga, que sea espontáneo. Evidentemente, estará preparado, pero no quiero revisarlo mucho, sino que sea lo que me nazca y lo que me pida el cuerpo y el corazón. La idea es que sea un pregón que anime a la gente, un pregón motivador. No podemos olvidar que son las fiestas. Es el momento de motivar y animar a la gente, pero siempre con un espíritu crítico, pero constructivo. Si se me ha escogido a mí es porque digo las cosas claras y digo lo que pienso. Tarragona tiene muchas cosas que mejorar. Me siento muy orgullosa de ser tarraconense. Siempre hago gala de serlo y allí dónde voy lo digo, pero también me gustaría que mi ciudad mejorara en algunas cosas. Por lo tanto, habrá mucho optimismo y mucho empuje, pero también autocrítica para plantearnos que podemos hacer para ser un poco mejores.

—¿Qué puede hacer Tarragona y los tarraconenses para ser mejores?

—Cuando bajo a Tarragona, siempre tengo la sensación de que hay aspectos en los que la ciudad se queda atrás. El centro, que es la zona que más frecuento, está un poco abandonada: muchos locales vacíos, calles sucias, inseguridad. Han pasado cosas que me han sorprendido muchísimo; situaciones preocupantes y graves. Tengo la sensación que no está avanzando a un buen ritmo. Eso me preocupa. No me gustaría que mi ciudad no siguiera siendo moderna y de vanguardia, porque lo tiene todo para serlo. Todo el mundo se tiene que poner las pilas para no dejar que Tarragona se vaya quedando atrás con respecto a otras ciudades que hacen los deberes.

—Una de las novedades del pregón es que estará acompañada en el balcón por diferentes mujeres deportistas de la ciudad. ¿Cómo surgió esta idea?

—Sale del Ayuntamiento y me parece chula. Puede tener mucha fuerza que seamos siete mujeres en el balcón. Mi carrera profesional está marcada por el deporte, y recientemente, por el deporte femenino, así que me siento muy identificada. Tiene todo el sentido que haya estas seis deportistas. Será muy bonito, será nuevo, llamativo y quedará muy bien. Evidentemente, el pregón será muy feminista y reivindicará los derechos y la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos. Mis reivindicaciones en materia de igualdad toman la mayor fuerza y el mayor de los sentidos en el deporte. Todas las niñas que quieran hacer deporte tienen que tener la misma igualdad de oportunidades de practicarlo que los niños. Eso supone que las instituciones garanticen infraestructuras, ayudas, etc. para que el deporte sea totalmente igualitario desde la base.

—Ser pregonera es, sin duda, un hecho excepcional, pero más lo es todavía haber sido la primera mujer en retransmitir por televisión un partido de fútbol de Primera División masculino...

—A raíz de eso, me preguntan si la sociedad está cambiando. Y siempre respondo lo mismo. Somos las mujeres las que estamos cambiando. Para que yo pudiera protagonizar este hecho histórico, lo único que hubo es básicamente valentía por mi parte. Tenemos que perder el miedo a qué dirán, a las críticas e incluso al fracaso. Somos nosotras, las niñas, las adolescentes, las mujeres, las que tenemos que seguir insistiendo y reivindicando- nos, porque los hombres no han cambiado. Hay más conciencia sobre las desigualdades de género, pero porque las mujeres las estamos haciendo visibles y estamos reclamando nuestros derechos para acercarnos a una igualdad real. Por lo tanto, somos nosotras las que tenemos que seguir insistiendo en que estamos preparadas para hacer todas las funciones que se nos han negado hasta hace poco. Todavía es muy necesario que le digamos a las niñas y a las chicas jóvenes que tienen que ser valientes y decir qué quieren hacer y hasta dónde quieren llegar, que no se esperen que un hombre les dé la oportunidad, sino que sean ellas quién la vayan a buscar.

—Lo cierto es que hay muchos techos de cristal que son complicados de romper.

—Sí, pero cada vez menos. Hay cosas que no se sostienen. Que en una redacción deportiva sólo hubiera un 10 o un 20% de mujeres, cuando ya hace medio siglo que las mujeres somos protagonistas en el deporte, practicándolo y asistiendo a los acontecimientos. Faltaba la tercera pata, que es la información y la retransmisión. Y eso pasa en todos los ámbitos. Evidentemente, sigue habiendo techos de cristal que nos costará romper. En el fútbol, por ejemplo, son muy evidentes, porque es muy difícil cambiar en poco tiempo la educación y la tradición que hemos recibido. Pero no es imposible. Lo importante es acelerar el ritmo de los cambios sociales. Depende de nosotras.

—Hemos visto el Camp Nou lleno a tope para un partido de Barça femenino o unas coberturas mediáticas más potentes en acontecimientos como el Europeo Femenino, ¿podemos decir que el cambio en el fútbol femenino ya ha empezado?

—Sí, pero todavía queda mucho por hacer. El fútbol era uno de los últimos reductos eminentemente masculinos, protagonizados por ellos y dirigidos a ellos. Por lo tanto, si se está consiguiendo en el fútbol, se puede conseguir en todo. Creo que estamos dando pasos muy importantes, pero eso no va solo. El cambio es el resultado del esfuerzo de mucha gente que se lo trabaja cada día para que siga acelerándose. Si dejamos de hacer trabajo de educación y concienciación, volveremos atrás.

—¿Hay el peligro de que todo este esfuerzo acabe como un suflé y se desinfle?

—Totalmente. El cambio no está consolidado, ni mucho menos. Con la nueva Liga profesional el primer paso es establecer las bases y consolidar unos mínimos y a partir de aquí crecer. Pero eso pasa en todos los ámbitos. Todavía se ven y se oyen cosas muy machistas. Vivimos en la época del reguetón, de las redes sociales, de la superficialidad, del físico. Se tiene que hacer mucho trabajo todavía, para que estos pequeños avances se consoliden y ya no haya marcha atrás. Si nos relajamos, iremos hacia atrás, porque hay mucha gente, especialmente hombres en posiciones de poder, a quién ya les iría bien.

—Un partido o un acontecimiento deportivo que le gustaría retransmitir.

—Unos Juegos Olímpicos, porque son lo máximo para un deportista. Poder retransmitir cualquier final de un deporte olímpico, de natación, de gimnasia, de atletismo, etc. sería muy emocionante. El deporte es emoción y en estos grandes acontecimientos todavía más.

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