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La librería La Capona de Tarragona baja la persiana el próximo 30 de junio

Pitu Rovira, Ricard y Pau Espinosa se jubilan después de 25 años al frente del negocio

D'esquerra a dreta, Pitu Rovira, Ricard i Pau Espinosa a la llibreria La Capona.

La librería La Capona de Tarragona baja la persiana el próximo 30 de junioGerard Martí

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Veinticinco años después de su apertura, la librería La Capona, situada en la calle Gasòmetre de Tarragona, cerrará las puertas para siempre el próximo 30 de junio. En un comunicado, uno de los tres socios del negocio, Ricard Espinosa, anunció ayer que «después de un largo proceso de reflexión, pensamos que nos ha llegado la hora de nuestra merecida jubilación después de más de cincuenta años de vida laboral».

La Capona subió la persiana el 11 de julio de 1997. Ahora, los tres socios que la regentan, Pitu Rovira, Ricard y Pau Espinosa, han decidido jubilarse. Hasta el día del cierre, la librería liquidará los libros de las estanterías a precios rebajados y el mismo 30 de junio por la tarde celebrará una fiesta de despedida con los amigos, amigas, clientes y clientas que les han acompañado durante todos estos años. Cuando echan la vista atrás, los propietarios de La Capona recuerdan sus inicios: «Empezamos con un zapato y una alpargata, pidiendo un préstamo para poder hacer toda la obra civil del local, que costó mucho dinero», explica Rovira. «Nosotros mismos cogimos unas mazas y nos dedicamos a tirar todos los tabiques», recuerda Pau Espinosa. Aquella inversión de tiempo y dinero consiguió los resultados esperados y La Capona se acabó convirtiendo en una de las históricas de la ciudad de Tarragona.

En estos 25 años, la profesión ha cambiado muchísimo. De hecho, explican que han vivido la transformación del analógico al digital. «Cuandoempezamos, los pedidos los hacíamos con unas fichas que entregábamos al comercial. Ahora, en cambio, la informática nos ha facilitado mucho la vida», explica Pau Espinosa. Los hábitos de consumo también son diferentes.

«Los modelos de ocio actuales son totalmente diferentes de los de antes», comenta Pitu Rovira. «Ahora la gente ve series en la TV y, si compra libros, lo hace a través de las plataformas digitales», añade. Por eso los primeros 10 o 15 años de vida de La Capona «éramos nueve personas trabajando. Ahora somos tres menos», comenta Rovira. Durante aquellos años, la librería tenía tres momentos álgidos que aguantaban el negocio durante todo el año: el inicio de curso con la venta de libros de texto, Sant Jordi y la campaña de Navidad y Reyes.

«Ahora, en cambio, la mayoría de escuelas e institutos piden los libros directamente a las editoriales y nosotros nos hemos quedado sin esta parte del pastel», explica Ricard Espinosa. Los libros universitarios también eran una parte importante de las ganancias, pero eso también ha desaparecido. Así, «un taburete que tenía tres patas y era estable, ahora se ha quedado con dos, Sant Jordi y Navidad, y ha perdido estabilidad», añade Espinosa.

Un negocio con poco margen

Cuando se les pregunta por la salud del negocio durante todos estos años, Pitu Rovira está convencido de que ahora sería difícil montar una librería tan grande como la suya. «El margen de beneficio de los libros es muy bajo, hablamos de entre un 25 y un 30% de ganancias», dice Rovira. Por eso el secreto, según Pau Espinosa, «es vender muchos libros». «Ahora las librerías que se abren son más pequeñas, 150 m2 como mucho, porque, si son mayores, no pueden aguantar con la persiana subida», explica Pau Espinosa.

De todos los años trabajados en la librería, los tres socios se quedan «con el trabajo bien hecho, el servicio que hemos podido ofrecer y la complicidad con los clientes, algunos de los cuales podemos decir que son amigos», dice Ricard Espinosa. Con el cierre de La Capona, la ciudad de Tarragona se queda sólo con una librería tradicional, el Adserà. «Es una lástima que una ciudad como esta se quede prácticamente sin librerías pero eso pasa con todo el comercio de proximidad. Si no lo cuidamos, desparecerá», concluyen.

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