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La Guardia Urbana de Tarragona ha puesto un millar de sanciones por superar los 30 km/h

Desde octubre, en casi un 70% de los casos los conductores multados superaban los 50 km/h

Superar los 50 km/h supone 300 euros y la pérdida de dos puntos.

La Guardia Urbana ha puesto un millar de sanciones para superar los 30 km/hGerard Martí

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La Guardia Urbana ha interpuesto, hasta finales de enero, un total de 995 multas para superar los 30 km/h. Fue el pasado 14 de septiembre cuando el Ayuntamiento implantó la normativa Tarragona Ciutat 30, velocidad máxima a la cual quedaba limitada la circulación por la mayoría de calles. Durante las dos primeras semanas los agentes de la Guardia Urbana llevaron a cabo una campaña informativa y a partir del 1 de octubre empezaron a multar. Desde entonces, los diferentes radares móviles han controlado un total de 24.375 vehículos (20.347 en los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2020 y 4.028 en enero de 2021), de los cuales 995 fueron denunciados. Casi un 70% de estos, 674 concretamente, no sólo superaban el máximo permitido, sino que circulaban a una velocidad superior a los 50 km/h. En este sentido, el importe de la sanción si en una vía de 30 km/h se circula entre 38 y 50 km/h, es de 100 euros y no se retira ningún punto del carné y, si se circula entre los 51 y 60 km/h, la sanción económica es de 300 euros y se pierden dos puntos del carnet de conducir. Según los datos aportados por el cuerpo local de policía, ninguno de los conductores que captaron los radares doblaba la velocidad máxima establecida circulando a 60 km/h o más.

Alfonso López, presidente de la Federació d'Associacions de Veïns de Tarragona(FAVT) y, como tal, representante de los residentes en los barrios de Ponent de la ciudad denuncia que hay varios puntos conflictivos donde los coches siguen circulando a grandes velocidades. Ponía como ejemplo la avenida Tarradellas, que uneCampclar y Bonavista. «Es una avenida larga y sí que es cierto que ahora han colocado unos reductores de velocidad, pero, una vez los pasan, siguen corriendo», lamenta López, que añade que también son bastante peligrosas en este sentido las calles 26 y 27 de Bonavista. «También hay mucha gente que valora positivamente que se limite a 30 km/h hasta que le tocan el bolsillo, y ahora más que estamos en crisis, pero las normas se tienen que respetar y a veces es la única manera que hay para acabar con el incivismo», comentaba el presidente de la FAVT.

Por otra parte, Josep Maria Ferran, de la Federació d'Associacions de Veïns SegleXXI, que agrupa las entidades del centro, el eixample y la zona norte, lamentaba también que en calles como Pere Martell o Mallorca muchas veces no se respeta el límite de 30, «y pasan a 50 o 60 km/h». No obstante, asegura que «se ha notado que la circulación, en general, es mucho más moderada desde que se aplicó la normativa», celebra Ferran, que critica, por otra parte, que «todavía se ven muchos usuarios de patinetes eléctricos que van por la acera y está prohibido». Finalmente, denunciaba también que, en calles de Sant Pere i Sant Pau o en la calle Unió, los coches también pasan a grandes velocidades. «Si llegan tarde al trabajo, que madruguen más», sostenía finalmente el secretario de comunicación de la FAV Segle XXI.

Finalmente, Gemma Fusté, presidenta de la Federació d'Associacions de Veïnsde Llevant, era bastante crítica con la implantación del Ciutat 30. «Queda muy bien eso de limitar la velocidad, pero hay zonas que ir a 30 km/h es una locura, es prácticamente imposible», lamentaba Fusté. En este sentido, defendía que «es mejor detectar los lugares conflictivos donde los coches corren más de la cuenta y que la Guardia Urbana los controle. Sin embargo, por ejemplo, en el caso de la carretera de Ferran, que es de titularidad municipal y está limitada a 50 km/h, los coches pasan a 100 y nunca he visto ningún agente vigilando ni poniendo ningún radar,» lamentaba finalmente Fusté.

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