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Urbanismo

La red urbana de Tarragona no está preparada para la «nueva normalidad»

Un estudio del geógrafo tarraconense Eduard Ferrer Torres determina que el 56% del núcleo urbano no ayuda a respetar la distancia de seguridad recomendada

El mapa del centro de Tarragona en el cual el geógrafo analiza la anchura de las aceras y las calles para peatones.

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La mayoría de calles del centro de Tarragona no son óptimas para la «nueva normalidad» que plantea la crisis sanitaria del coronavirus, ya que el 56% de su espacio destinado al peatón tiene una medida inferior a los tres metros de anchura. Por lo tanto, el espacio no permite a los peatones mantener la distancia mínima de dos metros que recomiendan las autoridades sanitarias para evitar la propagación de la COVID-19. Así lo detalla un estudio reciente del geógrafo tarraconense Eduard Ferrer Torres, en el cual analiza la red urbana del núcleo urbano de la ciudad, calles de peatones y aceras, para conocer como de preparada está la capital para afrontar el nuevo paradigma que se presenta.

El estudio aborda todas las calles de Tarragona y les divide en siete zonas: Parte Alta, zona de la Rambla Nueva, el Eixample Sur, la zona de la avenida Catalunya, la zona del Hospital Joan XXIII, los barrios marítimos y la Vía Augusta. De estas, las mejor paradas son el Eixample Sur y la zona del Hospital Joan XXIII con un 76% y 82% de calles óptimas, respectivamente. La del Eixample Sur comprende la Imperial Tàrraco, la Rambla President Lluís Companys, la calle de Vidal y Barraquer, la avenida Roma y las calles de los alrededores. Para determinar las calles que son óptimas y aquellas que no lo son, Ferrer las diferencia en tres niveles, inferiores a dos metros, entre dos y tres metros y los superiores a tres metros.

«Teniendo en cuenta que la distancia de recomendación entre las personas es de dos metros y que cada una ocupa, en horizontal, una superficie aproximada de 0,5 metros, se calcula que la anchura ideal mínima para el tráfico del peatón sería de tres metros», dice el geógrafo.

El Eixample Sur, pues, «es la zona con más proporción de acera con una amplitud superior a los tres metros, rodeada de un peso significativo de vivienda», tal como indica Ferrer en su estudio. En este lugar, las aceras inferiores a dos metros suponen tan sólo un 3%, y las aceras de entre dos y tres metros representan el 21%, la mayoría de estos dos tipos se encuentran en la zona más próxima a los Barrios Marítimos. Por otra parte, el 76% restante de calles pueden garantizar la distancia mínima recomendada. Con respecto a la zona del Hospital Joan XXIII, «es el ámbito de estudio con mayor proporción de ancho de acera destinado al peatón», señala el geógrafo tarraconense, quien remarca que «hace falta tener en cuenta sobre qué usos se encuentra este elemento de la red urbana», haciendo referencia al Hospital Joan XXIII, donde los accesos son más anchos para acceder al centro hospitalario como los aparcamientos de los alrededores. De este lugar, sólo hay un 9% de aceras inferiores a los dos metros y otro 9% de entre dos y tres, dejando un 82% de aceras con la medida óptima para respetar la distancia idóneas.

Part Baixa y Vía Augusta en la cola

Las dos zonas con las calles más estrechas según el estudio son los barrios marítimos y los alrededores de la Vía Augusta, con un 70% y 78% del espacio destinado al peatón inferior a los tres metros, respectivamente. Con respecto a los barrios marítimos, la zona del Serrallo hasta Vidal i Barraquer y Pere Martell, hay un 44% de aceras inferiores a los dos metros y un 26% de entre dos y tres. Por lo tanto, sólo hay un 30% de calles suficientemente anchas para poder pasear sin romper los dos metros de seguridad y, en buena parte, se encuentran en el Moll de Pescadors y en el Moll de Costa. En la zona de la Vía Augusta, aunque «se trata de una de las zonas más acomodadas de la ciudad», tal como expone Ferrer, sólo un 22% de las calles superan la amplitud de los tres metros. Con respecto a las tres zonas restantes, la Part Alta tiene un 37% de espacio destinado al peatón con más de tres metros, la zona de la avenida Catalunya un 38% y la Rambla Nova un 57%. Con respecto a este último lugar, hay un largo recurrido desde la plaza Imperial Tàrraco hasta el Balcón del Mediterráneo con un amplio abanico de calles superiores a los tres metros y eso hace que sea la tercera zona con mejor balance de calles que ayuden a respetar el distanciamiento social. Así pues, según el estudio de Eduard Ferrer Torres, Tarragona suspende en la oferta de la red urbana destinada al paso de peatones, teniendo en cuenta las condiciones mínimas de distanciamiento físico de dos metros entre personas, con un 44% de las calles globales con una anchura superior a los tres metros. Desde el consistorio ya se han empezado a tomar medidas al respecto, como cerrar el paso de vehículos en la Rambla Nova o en el Paseo Rafael Casanova de manera provisional el fin de semana. El Ayuntamiento está estudiando una nueva red urbana donde los peatones tomen todavía más protagonismo y se permita respetar la distancia de seguridad recomendada por Sanidad.

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