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El arzobispo Jaume Pujol pondrá el cargo a disposición del Papa en febrero de 2019

El próximo año cumplirá 75 años, que es la edad de jubilación que recoge el Código de Derecho Canónico, pero su relevo puede tardar meses o, incluso, años

Jaume Pujol, arzobispo.

El arzobispo Jaume Pujol pondrá el cargo a disposición del Papa en febrero de 2019ACN

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El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, pondrá su cargo a disposición del Papa a principios del mes de febrero del próximo año. El máximo representante de la Archidiócesis de Tarragona hará 75 años el 8 de febrero, edad de jubilación de los obispos, según se recoge al Código de Derecho Canónico. Entonces, de forma automática y siguiendo el procedimiento regulado –tal como aseguran desde el Arzobispado de Tarragona- Pujol tendrá que presentar por carta su renuncia, la cual tendrá que ser aceptada por el Papa. La respuesta del Sant Pare, sin embargo, puede tardar meses, incluso años, tal como ha sucedido en la experiencia de otros relevos.

Una vez obtenida –y nunca antes– se nombrará la persona que lo relevará. Eso, sí, según recoge también el Código de Derecho Canónico el proceso de elección de un obispo empieza a gestarse «cuando este está cerca de cumplir la edad de jubilación y, por lo tanto, antes de la presentación por carta de su renuncia». «En este momento, la Nunciatura Apostólica de cada país, encabezada por el Nuncio, tiene que poner en marcha una serie de contactos con los miembros de la iglesia de la diócesis donde se hará el relevo y, también, con la Conferencia Episcopal, para elaborar de común acuerdo y bajo secreto, una lista de presbíteros». Según marca el procedimiento, el Legado pontificio –Nuncio, Pronuncio o Delegado apostólico– tiene que proponer en la Santa Sede una terna de nombres, previa una investigación sobre la idoneidad de los candidatos y otras circunstancias que concurran en la diócesis.

Los requisitos de los aspirantes

Los aspirantes tendrán que cumplir algunos requisitos, como ser «de buena fama», ordenado de presbítero desde hace al menos 35 años, doctor o al menos licenciado en Sagrada Escriptura, Teología o Derecho Canónico y «insigne por la firmeza de su fe, buenas costumbres, piedad, celo por las almas, sabiduría, prudencia y virtudes humanas».

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