Diari Més

El centro de operaciones de los Juegos

La Anilla Mediterránea, ubicada en el barrio tarraconense de Campclar, concentrará el grueso de las competiciones deportivas que se desarrollarán hasta el 1 de julio

El Palau d'Esports, financiado por la Generalitat de Catalunya, se inauguró oficialmente este miércoles y es el equipamiento estrella de los Juegos Mediterráneos.

El centro de operaciones de los JuegosGerard Martí

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La Anilla Mediterránea es el centro neurálgico de los Juegos Mediterráneos. Estará en este espacio, ubicado en el barrio de Campclar de Tarragona, donde la mayor parte de las modalidades deportivas se darán cita.

Lo que hasta ahora eran unos terrenos vacíos se ha convertido en una gran ciudad deportiva donde, hasta el 1 de julio, deportistas llegados de todo el mundo competirán para intentar ser los mejores y volver a casa con un metal colgado en el cuello. Después de la celebración de los juegos, todos estos equipamientos y espacios quedarán abiertos para que la ciudadanía pueda disfrutar. Es lo que se denomina el legado de cuyos Juegos políticos, técnicos y deportistas se sienten tan orgullosos.

Un gran terreno

Un total de 28 hectáreas separadas en varios espacios y equipamientos. Entrando, a mano izquierda, el primero que se puede observar es la pista de atletismo, completamente remodelada y preparada para la ocasión. Esta pista contará con una capacidad para 4.000 personas durante los Juegos y de 1.500 cuando acabe el acontecimiento deportivo. Consta de dos niveles, de forma que los deportistas y el público nunca se podrán cruzar antes o después de las carreras.

Pero lo que llama más la atención es el Palau d'Esports. Majestuoso, entrando a mano derecha, se eleva el orgullo de los Juegos Mediterráneos. Un equipamiento con capacidad para 5.000 personas a las cuales se ha construido gracias a la ayuda de la Generalitat de Catalunya y que, una vez finalizados los Juegos, se podrá utilizar, por ejemplo, para jugar a fútbol sala. Por su extensión (100x62x24 metros) se podrían disputar un total de tres partidos al mismo tiempo.

El tejado del Palau está construido con unas tiras de cerámica que ayudan a mantener el calor y cuenta con placas solares para ayudar a reducir los consumos de agua y de electricidad. Ocho vestuarios para la comodidad de los deportistas, los cuales competirán en las mejores condiciones posibles.

Continuando adelante, pero en el otro lado, hace acto de presencia la piscina olímpica. Inaugurada después de varias suspensiones, está a la altura de los grandes deportistas que se zambullirán. Está preparada para poder cubrirse cuando sea necesario y, una vez finalizados los Juegos Mediterráneos, sus 50 metros se podrán dividir en dos partes, de forma que todos aquellos que acabado el acontecimiento la quieran disfrutar, lo podrán hacer por partida doble.

El Complejo Acuático

El legado de los Juegos en este caso será un Complejo Acuático que constará de las dos piscinas resultantes de la gran piscina de 50 metros (la división en dos piscinas y el retorno a una grande se realiza mediante un mecanismo que lo consigue hacer en cuestión de poco rato) más una tercera, ya existente, dentro del Polideportivo, gestionado por el Patronato Municipal de Deportes.

La piscina consta de dos graderías. Una, con 800 asientos, que se quedará de forma perpetua y, la otra, de 1.200, que se desmontará cuando acaben las competiciones.

Finalmente, un campo de rugby completa el póquer de instalaciones de la Anilla Mediterránea, un equipamiento que también está construido con vistas al futuro.

Estos cuatro equipamientos son la joya de la corona de los Juegos Mediterráneos Tarragona 2018 y prometen una actividad frenética hasta el 1 de julio, mucho mayor en la de los últimos días, cuando los operarios han trabajado en contrarelotge para poder pulir todos los detalles.

Grandes jardines, vegetación muy diversa, un área para hacer picnics y un lago

No todo son instalaciones deportivas en la Anilla Mediterránea. Varios espacios complementan las 28 hectáreas de superficie. La vegetación está muy presente en cada rincón de la Anilla y, concretamente, 3.500 árboles se han plantado en la zona, aparte de las 135.000 plantas. Pinos, encinas, robles, olivos, tomillo, romero, retama y hiedra son los cuatro tipos de árbol y de planta que completan la flora del lugar y que, con el paso de los años, crecerán y se adaptarán al medio. Un riego automático se encarga de mantener nutridos los árboles y las plantas con agua que llega de un depósito que se ha instalado con el único objetivo de ahorrar.

Pasar un día en la Anilla Mediterránea en familia también será una posibilidad, ya que la zona de picnic que se ha instalado es perfecta para poder hacer una comida acompañada. Al lado de esta zona, un lago acompaña al paisaje. 13.000 metros cúbicos de agua en un paraje artificial, un lago de laminación que recoge agua de lluvia y que se pudo instalar con éxito, sin sufrir ninguna pérdida de agua.

En septiembre del 2016 se empezó a llenar de agua un lago que, 21 meses después, ya cuenta con fauna propia. Patos procedentes de otros lugares lo han convertido en su casa, y renacuajos y ranas frecuentan la zona desde hace tiempo.

La idea es poder contar con un lugar, en Tarragona, donde todo el mundo pueda practicar deporte y, aparte, descansar y hacer una comida acompañada de amigos o de la familia, una parte más del legado de los Juegos Mediterráneos de lo que todo el mundo se muestra orgulloso.

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