SALUD
Un estudio en el Hospital Sant Joan de Reus detecta secuelas musculares y metabólicas en pacientes con COVID persistente
La investigación apunta a la necesidad de rehabilitación personalizada para mejorar la fuerza, la resistencia y la recuperación funcional

Un estudio en el Hospital Sant Joan de Reus detecta secuelas musculares y metabólicas en pacientes con COVID persistente
Un estudio liderado por investigadores del Hospital Universitario Sant Joan de Reus ha identificado alteraciones importantes en el sistema muscular y metabólico de personas con COVID persistente. La investigación, publicada este mes de marzo en la revista PLOS One, aporta nuevas evidencias sobre el impacto prolongado de la infección por SARS-CoV-2 y pone el foco en la necesidad de adaptar los tratamientos a las características de cada paciente.
El trabajo, desarrollado por los servicios de Medicina Interna y Fisiología Clínica y Evaluación Funcional e integrado dentro del equipo de investigación GRAIÏT del Instituto de Investigación Biomédica Catalunya Sud, concluye que muchos pacientes presentan una afectación muscular periférica significativa. Esta situación se traduce en una pérdida notable de rendimiento físico, uno de los síntomas más habituales y limitantes de la COVID persistente. Delante de este escenario, los investigadores defienden la implementación de programas de rehabilitación personalizados para recuperar fuerza, resistencia y funcionalidad.
Además de la afectación muscular, el estudio ha detectado varias alteraciones metabólicas a través de análisis avanzados. Entre los principales hallazgos hay desequilibrios en las lipoproteínas, que pueden favorecer procesos inflamatorios y la formación de placas en los vasos sanguíneos; problemas en la producción de energía celular, con acumulación de lactato asociada a la fatiga; y un aumento de la degradación de proteínas, que puede incrementar el estrés oxidativo y mantener la inflamación crónica.
Según los autores, estos resultados refuerzan la idea de que la COVID persistente es una patología de carácter multisistémico que requiere un abordaje global. En este sentido, apuntan que combinar rehabilitación física, seguimiento metabólico y tratamientos individualizados puede ser clave para mejorar la calidad de vida de los pacientes y optimizar los circuitos asistenciales en el futuro.