SOCIEDAD
Las conductoras del transporte de viajeros se reivindican en Reus
El Golf Gaudí acoge una comida para dar visibilidad a la mujer chófer en un sector «históricamente masculinizado»

Imagen de las protagonistas de la comida
El Golf Gaudí de Reus ha sido el escenario este 28 de febrero de una comida de conductoras organizada con el objetivo de dar visibilidad a la mujer chófer y poner en valor su papel dentro del sector del transporte de viajeros, un ámbito que durante muchos años ha sido claramente masculinizado. El encuentro, impulsado en el marco del Día de la Mujer Trabajadora, ha reunido profesionales del volante y de la gestión del transporte para compartir experiencias y reivindicar el camino recorrido.
Inma Munuera, conductora del EMT Tarragona, puso voz a la experiencia compartida de muchas compañeras. Recuerda que el transporte de viajeros «es un sector que durante décadas fue territorio casi exclusivo de hombres» y subraya que hoy son 42 mujeres las que forman parte de esta imagen colectiva. «Cuarenta y dos historias diferentes, cuarenta caminos que un día se cruzaron con el volante de un autobús, un camión o con la gestión administrativa del transporte y que decidieron avanzar sin mirar atrás», expresa.
Según explica, muchas provienen de sectores muy diversos: «de la hostelería, de la sanidad, del supermercado, de la peluquería, de la limpieza... mundos aparentemente lejanos del transporte», pero que los aportan herramientas esenciales como el trato con las personas, la paciencia, la organización, la empatía y la fortaleza.
Munuera pone en valor la determinación de sus compañeras en diferentes etapas vitales: «Algunas conseguimos todos los carnés profesionales hacia el 93», señala, mientras que otros, con casi cincuenta años, «reúnen el valor y la determinación para sacarse el carné de transporte de viajeros», demostrando que nunca es tarde para reinventarse.
También recuerda las dificultades del camino. «Hacia el 2009 no es una tarea fácil: pocas autoescuelas están autorizadas para impartir el curso y el coste es elevado». Sin embargo, destaca que no se detienen y que invierten «tiempo, esfuerzo, dinero y, sobre todo, ilusión».
En su relato, no esconde las situaciones complicadas vividas en algunas empresas, con «jornadas excesivas, desgaste mental, discriminación y desigualdad». «No siempre es fácil mantener la mirada firme y demostrar cada día que nuestras capacidades no dependen del género», afirma. Con todo, asegura que la situación se va normalizando: «Ser mujer conductora ya no se ve como una cosa extraña; ya no somos el 'bicho extraño' ni un peligro constante. Somos profesionales y nos sentimos orgullosas del camino recorrido».
La conductora también pone de relieve el apoyo recibido por parte de otras mujeres, que a menudo les transmiten admiración. «Es un trabajo bonito, gratificante y de gran responsabilidad. Exige atención constante, compromiso y vocación de servicio», defensa, agradeciendo poder trabajar en un entorno donde cuentan con el apoyo de los compañeros, con igualdad y, en la medida del posible, con conciliación entre la vida personal y profesional.
Finalmente, dedica unas palabras especiales en Pastora Carrasco, inspectora del EMT, a quien reconoce la iniciativa de impulsar la comida de conductoras en honor del Día de la Mujer Trabajadora. «Gracias a su iniciativa pionera hoy podemos reunirnos, mirarnos a los ojos, ponernos nombre, compartir experiencias y reconocer la diversidad que existe dentro de nuestro colectivo», destaca.
«Pastora, gracias por tu sensibilidad, por tu impulso y por crear este espacio de encuentro. Gracias por acordarnos de que juntas somos más visibles, más valientes y más fuertes», concluye Munuera, con el deseo de que esta jornada se pueda seguir celebrando durante muchos años y que cada vez se sumen más mujeres.