UNIVERSIDAD
Carlos Martínez Shaw, investido doctor honoris causa por la URV
El catedrático de Historia Moderna reivindica el papel del historiador en la preservación de la democracia en su investidura

Carlos Martínez Shaw, durante su discurso.
La Universidad Rovira i Virgili tiene un nuevo doctor honoris causa. Se trata de Carlos Martínez Shaw, catedrático de Historia Moderna por la Universidad de Barcelona y todo un referente en la materia, que ha sido investido, este viernes en un acto solemne en el paraninf del Rectorado que ha servido para reivindicar el rol de los historiadores en un presente convulso.
Los padrinos de la investidura, los profesores del Departamento de Historia e Historia del Arte Josep Fàbregas y Judit Vidal, han definido Martínez Show como «uno de los grandes historiadores e investigadores actuales, reconocido por la historiografía internacional», y han recordado su estrecha vinculación profesional con la URV y el territorio. Según el rector, Josep Pallarès, ha sido clave para concebir la historia «como una herramienta crítica para entender la complejidad del mundo y cultivar el criterio que permita identificar riesgos y oportunidades».

Martínez Shaw y Pallarès, en el abrazo que sella la investidura como honoris causa.
Defensor de la historia total, la que tiene en cuenta todos los ámbitos del conocimiento y todos los continentes, rehuyendo el eurocentrismo y reafirmando la existencia de un solo mundo, Carlos Martínez Shaw cree, tal como ha expresado durante el discurso de investidura, en la importancia de los historiadores en la defensa de la democracia y la preservación de unos valores de civilización que se daban por consolidados y que en los tiempos de «pesimismo generalizado» actuales se están degradando de manera acelerada, con las actuaciones de los gobiernos de los Estados Unidos, Rusia e Israel como ejemplos y con el auge de la extrema derecha como amenaza.
En este sentido, el deber de los historiadores es, según el nuevo doctor honoris causa de la URV, «conservar el legado de la Antigüedad, perseverar en los valores de la Ilustración, trabajar como ciudadanos en la defensa del sistema democrático, colaborar con los movimientos que combaten la desigualdad y la injusticia y trabajar por la paz como condición irrenunciable para ofrecer un futuro a la humanidad». El historiador, afirma Martínez Shaw, «tiene la obligación de investigar el pasado para comprender el presente y construir un futuro mejor».
Según Martínez Shaw, la historia tiene que ser siempre «razonada». Sus interpretaciones, asegura, se basan en «la progresiva aproximación a la realidad y la determinación de los nexos entre causas y efectos analizados a la luz de la razón». Por eso la historia, además de mostrar el pasado, sirve para entender el presente, sobre todo porque los fenómenos sociales hunden sus raíces en el pasado, cuyo conocimiento es imprescindible para comprenderlos con rigor. Martínez Shaw admite que la tarea del historiador como crítico social es difícil, ya que no puede obtener resultados inmediatos, pero «cuando se entrega al estudio del pasado puede aspirar a captar, a través del análisis de unos hechos concretos, el sentido de la historia y tratar de explicar el tortuoso discurrir de la humanidad y comunicar la vigencia de la regularidad histórica».
Carlos Martínez Shaw ha explicado que su interés por la historia, desde las primeras elecciones académicas de bien joven, se debe a qué era la disciplina que le permitía abarcar todas las actividades humanas y muchas ramas del conocimiento. Y si se acabó especializando en la historia del comercio marítimo es porque incluye todas las vertientes de la historia: económica, social, institucional, cultural, humana... «He intentado acercarme a una historia total en el inmenso espacio del mar y sus orillas», ha afirmado.
La pericia de Martínez Shaw, que ha estudiado sobre todo desde el siglo XVI hasta los XVIII, se sitúa en la historia del comercio, pero también a la hora de tratar temas como la economía, política, la cultura, la religión, la demografía, los derechos humanos, el arte, el cine o la literatura desde una perspectiva global e interrelacionada, tal como han destacado Josep Fàbregas y Judit Vidal. Por ejemplo, ha prologado, supervisado o llevado a cabo trabajos en torno a la economía y el comercio en el Camp de Tarragona, sobre todo del aguardiente, y ha prestado especial atención a las relaciones comerciales entre Cataluña y América. De hecho, su tesis doctoral, Cataluña en la carrera de Indias 1680-1756, sigue siendo, más de 50 años después, «una obra fundamental en los estudios del comercio con América», ha dicho Fàbregas en el laudatio, el discurso de alabanza de los padrinos.

Los padrinos, Judit Vidal y Josep Fàbregas, durante el ‘laudatio’.
Los padrinos del acto han recordado la vinculación «muy estrecha» con la URV, ayudando en la formación de personal investigador y en la consolidación del área de Historia Moderna, con la cual ha colaborado durante muchos años, ya desde los tiempos de la delegación tarraconense de la Universidad de Barcelona. De hecho, el mismo Martínez Shaw ha recordado que, como vicerrector de la UB, participó en el proceso de creación de la URV. Fàbregas y Vidal también han destacado su dedicación «a la divulgación del conocimiento con un fuerte compromiso social y humanístico». Una treintena de libros, entre publicaciones propias y coordinaciones, casi trescientos cuarenta artículos y alrededor de cincuenta tesis dirigidas, además de comisariar numerosas exposiciones internacionales y asesorar en películas históricas, avalan su trayectoria.