Diari Més

PINTURA

‘Volaverunt’: el viaje pictórico y sin mapa de Àngel Pomerol

El artista muestra su trabajo en dos exposiciones simultáneas en el Centro de Lectura y en la Galería Antoni Pinyol de Reus

Àngel Pomerol en la Sala Fortuny del Centre de Lectura, este martes.

Àngel Pomerol en la Sala Fortuny del Centre de Lectura, este martes.GERARD MARTÍ

Cristina Serret
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El Centro de Lectura de Reus y la Galería Antoni Pinyol acogen simultáneamente las dos exposiciones que conforman Volaverunt, el nuevo proyecto pictórico de Àngel Pomerol. Se trata de una doble muestra que no responde a una voluntad escenográfica, sino a una necesidad material: es fruto de cerca de cinco años de trabajo intenso que han generado un volumen de obra difícil de concentrar en un solo espacio.

Después de un largo recurrido vinculado a otros lenguajes artísticos, con Volaverunt Pomerol vuelve a la pintura. «Lo que se me interesaba era ver si, hoy, el medio pictórico todavía puede articular preguntas sobre el aquí y el ahora», explica. Este retorno no parte de un relato previo ni de un discurso cerrado. Al contrario: Volaverunt –un latinismo que significa ha volado, ha desaparecido– hace referencia justamente a la ausencia de una narrativa inicial. «He empezado a pintar y un cuadro me ha llevado al otro. El hecho pictórico, el ojo, ha ido siempre ante el discurso», afirma.

Es desde esta práctica intuitiva que aparecen, casi sin buscarlos, los referentes que atraviesan la obra: la tradición pictórica occidental y los ismos del siglo XX, pero también el mundo medieval, la iconografía románica y gótica, los códices, la heráldica y las alusiones apocalípticas.

La muestra se estructura a través de dípticos, módulos y disposiciones seriadas que permiten integrar los diferentes lenguajes plásticos en un mismo conjunto, una de las obsesiones del artista. De esta manera se combinan pinceladas expresionistas, gestos próximos al impresionismo, soluciones sintéticas que evocan el grabado japonés y referencias a pintores de varias épocas. «Quería integrar en un mismo trabajo un abanico amplio de lenguajes», explica.

En el Centro de Lectura, el montaje refuerza esta lectura. La disposición simétrica de las obras recuerda la arquitectura de las iglesias, generando un espacio casi sacro donde los cuadros dialogan entre ellos a través de relaciones cromáticas, formales e iconográficas. «Si vas girando el cuello , un cuadro te lleva a otro y te explica el proceso de trabajo», apunta Pomerol

En la Galería Antoni Pinyol, en cambio, el relato se expande a partir de composiciones modulares construidas a partir de piezas pequeñas, mostrando con más claridad la diversidad de estilos del proyecto. 

Uno de los elementos recurrentes de Volaverunt son los pájaros. «Siempre me han interesado porque son un elemento auricular, que establecen una relación entre la tierra y el cielo, entre el hombre y los dioses», explica el artista. Aquí, sin embargo, estos símbolos alados adoptan un tono más desgarrador: son pájaros invertidos, cayéndose, con un aspecto que el autor define de apocalíptico. 

La exposición que se puede ver al Centro de Lectura ha sido comisariada por Aureli Ruiz, mientras que en la Galería Antoni Pinyol el curador ha sido Màrius Domingo. 

Las exposiciones que conforman Volaverunt se pueden visitar de manera gratuita en la Sala Fortuny del Centre de Lectura hasta el 21 de febrero y en la Galería Antoni Pinyol hasta el 28 de febrero.

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