Educación
55 años de Escuela Marià Fortuny
El centro conmemora la efeméride con una fiesta con exalumnos que evoca recuerdos

Decenas de exalumnos asistieron a la fiesta de celebración de los 55 años de la Escuela Marià Fortuny.
Pilar López se sorprendía. «¿55 años? ¡No parecen tantos!», pronunciaba la concejala de Educación al llegar a la Escuela Marià Fortuny. No era un día cualquiera: era fiesta y celebración. El centro educativo estaba conmemorando su 55.º aniversario. Por la mañana, había recibido a los niños y sus familias. Más tarde llegaría el turno de reencontrarse con viejas caras conocidas. Decenas de exalumnos se emocionaron al volver a caminar por aquellos pasillos, quedando boquiabiertos al presenciar cómo ha cambiado la escuela; evocando momentos añorados antes que nada.
Y es que ya eran recibidos por una exposición de fotografías, el registro personal de los profesores y la orla del claustro de docentes que inauguraron el grupo escolar. «¡Mira, Vernis!», exclamaba una antigua estudiante al reconocer a la maestra que había tenido de pequeña. «También está la aburrida», continuaba su repaso. Algunos nombres llevaban a la memoria buenos recuerdos. Otros, reproches y tacos.
La directora de la Escuela Marià Fortuny, Núria Sabaté, expresaba que había tenido la ocasión de reencontrarse con «madres de niños que deben tener ahora 18 o 20 años y a quienes hacía tutoría». También exalumna, se encontró amiga antes que nada. En un caso particular, ya son tres las generaciones que han pasado por el centro público del barrio. «La abuela había sido la primera generación de la escuela; la hija también vino; y ahora viene la nieta», comentaba.
Tocadas las dos del mediodía, megafonía avisó a los asistentes a la fiesta que se reunieran en la planta baja. Era la hora de compartir un vermú y de los parlamentos. Sabaté, que el año que viene dejará la dirección, agradeció la presencia de los exestudiantes y el resto de la comunidad educativa. Era, sin embargo, la hora de la sorpresa. «Si habéis dado una vuelta, habéis visto que la escuela ha cambiado muchísimo. El edificio es el mismo, pero lo que pasa dentro se ha adaptado al siglo XXI. Y el logo seguía siendo muy parecido a nuestra época», arrancaba. «Queremos cambiar el logo de la escuela», soltó. Al público se le presentaron tres propuestas. «Antes de tomar ninguna decisión, queremos ver qué línea gusta más a la gente que ama la escuela», expresó Sabaté. Las propuestas se caracterizaban por tener un aire moderno, apostando por la simplicidad en detrimento de los dibujos recargados, pero caracterizando estilográficamente las iniciales del pintor que da nombre a la escuela.
La edil Pilar López reconoció que siempre que visita la Escuela Marià Fortuny «me siento superbien acogida». Describió la fiesta de «bonita, entrañable, emotiva». «No sólo por el encuentro, sino que miramos atrás; es tan interesante ver todos estos recuerdos que llevamos dentro nuestro...», expresó. La concejala de Educación describió el centro «de ideal», pero rememoró que, pronto, su aspecto se embellecerá. De forma «inminente» se remodelará su patio para convertirse en un refugio climático renaturalizado. El 31 de diciembre del 2025 es la fecha límite para concluir las obras.