Patrimonio
La imagen del Cristo atado a la Columna vuelve a la Parroquia de Sant Francesc de Reus
Se consideraba que la talla se había perdido durante la Guerra Civil, pero Marià Bofarull la rescató y custodió

La hija de Marià Bofarull, Anna Maria Bofarull, observando la imagen del Cristo atado a la Columna.
La Parroquia de Sant Francesc fue incendiada en julio de 1936, en el marco de la Guerra Civil. Prácticamente la totalidad de su patrimonio religioso y cultural fue destruido. Una de las imágenes que daba por perdidas era la escultura del Cristo atado a la Columna, obra de Joan Roig i Solé. Ahora, sin embargo, la figura ha vuelto al lugar de donde salió.
Marià Bofarull i Ferrer, un joven estudiante de la Escuela de Arte de Tarragona y discípulo de Joan Rebull, rescató la imagen, que no había sido consumida por las llamas, de entre las cenizas y la custodió en su casa, desde donde intentó restaurarla, siguiendo las indicaciones de su maestro. Su familia ha decidido devolverla a su emplazamiento original.
«Gracias a este gesto, hoy cicatrizamos una de tantas heridas de la guerra», expresó ayer el rector de la iglesia, mosén Josep Maria Gavaldà, que remarcó que «es un gozo restablecer esta imagen con la finalidad para la que fue creada, que es la de la veneración y el culto». La hija de Bofarull, Anna Maria Bofarull, explicó que, si bien su padre había practicado la escultura, se dieron cuenta de que «este no era su estilo».
Fruto de una búsqueda, se descubrió que en un inventario de 1926, que se conserva en el Archivo Histórico del Arzobispado de Tarragona, se mencionaba que en la Parroquia de Sant Francesc había habido un Santo Cristo de la Columna, que estaba desaparecido y se consideraba destruido con motivo del conflicto bélico.
Con su retorno, la familia pide que, cuando se restaure, «no se pierda el hecho de que se intentó quemar y que el padre intentó restaurarla; que no se pierda el sentido que le da haber pasado una guerra». Por ejemplo, son notorias dos líneas hechas con lápiz. De hecho, mosén Gavaldà compartió que la talla, de madera, ya no sólo representa la flagelación de Jesucristo, «sino también los sufrimientos y los estragos de una guerra».
El rector señaló que «nosotros como parroquia agradecemos el retorno de esta imagen» y que «nos pondremos a trabajar en su restauración y en encontrarle un lugar en esta iglesia para que pueda ser de nuevo venerada, que pueda ser visitada por todos los fieles y, en el fondo, todo el pueblo». «Todo el patrimonio artístico, religioso, histórico, en el fondo, es un patrimonio de todo el pueblo, que, en este caso, en este momento custodia la Iglesia», reflexionó. La formalización del acuerdo se producirá justo hoy.
La escultura pertenecía al Gremi dels Corders i els Espardenyers —del quela madre de Marià Bofarull había formado parte—, que veían un enlace entre su oficio y el cordel con el que Cristo está ligado a la columna. «Es el nexo de unión entre su profesión, su vida y la vida de Jesús», apuntó Gavaldà. «En el fondo, esta imagen representa la fe y la vida de nuestros antepasados», añadió.
La obra fue cortada en 1855 por el escultor reusense Joan Roig. Muestra a un Cristo atado a la columna, de 1,5 metros de altura, que representa la flagelación de Jesucristo y que presidía un altar lateral de la Parroquia de Sant Francesc, en concreto, situado en la nave derecha, formado por un retablo con dos columnas clásicas a ambos lados, pintadas y doradas. En la hornacina inferior, había una imagen de Jesús yacente y una mesa de altar. En la hornacina principal se veneraba la imagen de Cristo atado a la Columna, franqueado a cada lado por las imágenes de Santa Teresa y de San José.
La fachada
Mossèn Gavaldà recordó que, en la actualidad, se están llevando a cabo las obras para rehabilitar la fachada principal de la parroquia. Este miércoles se pudieron retirar los andamios de la parte inferior. La intervención, que arrancó en diciembre del 2024, pretende detener la degradación.