Innovación
El quinto centro de empresas municipal será un «referente» en arquitectura y sostenibilidad
El edificio Redessa InnoReus se construirá en terrenos anexos al Cepid, en el Tecnoparc

Fotografía de archivo del final de obras del edificio Redessa Innovació, el cuarto centro de empresas municipal y que se ha acabado instalando en T-Systems.
Redessa ya ha empezado a recorrer el camino para que el quinto centro de empresas municipal sea una realidad. La sociedad ha convocado el concurso de proyectos restringido para diseñar cómo será el InnoReus, que estará situado en el Parque Tecnológico y de Innovación del Tecnoparc, en unos terrenos anexos al Cepid, entre las calles de Àustria, de Portugal y de Hongria. Precisamente, la iniciativa era conocida popularmente como CEPID 2.
El concejal del área de Promoción Económica, Innovación y Conocimiento y consejero delegado de Redessa, Josep Baiges, señala a Diari Més que el InnoReus «tiene que ser un centro de empresas de referencia, no sólo por su capacidad de atracción y por los espacios colaborativos que tienen que fomentar la innovación y las sinergias entre las compañías del Tecnoparque, sino también por su calidad arquitectónica y con respecto a temas de eficiencia energética».
El edificio tendrá una superficie de unos 6.200 metros cuadrados (m2), repartidos en un máximo de planta baja y tres pisos en altura. El proyecto ganador tiene que contemplar, además, que tendrá que haber espacio público verde que actúe como refugio climático.
Teniendo en cuenta la parcela en la que se elevará el inmueble, de unos 9.000 m2, se prevé que pueda haber un segundo bloque en un futuro. «El nuevo edificio es un paso adelante más en el crecimiento del Parque Tecnológico y de Innovación del Tecnoparc y su evolución en distrito tecnológico, con nuevos servicios y zonas verdes abiertas a la ciudadanía que contribuirán a la renaturalización de esta zona», apunta Baiges.
Redessa pide que las propuestas tengan en cuenta que el nuevo edificio tiene que ser un ejemplo de la apuesta por la innovación mediante la incorporación de nuevas tecnologías y soluciones «punteras» en su construcción y gestión, de forma que generen espacios que fomenten la creatividad.
Aparte de la contextualización, la funcionalidad y el cálculo económico, se evaluará la calidad arquitectónica y la sostenibilidad y eficiencia energética de las ideaciones recibidas. Todo, a fin de que se convierta en «un referente urbano para la ciudadanía».
El centro tendrá que tener una demanda mínima de energía para poder satisfacer el confort térmico interior y se requiere que se tienda hacia la descarbonización de las obras. En esta línea, se analizará la optimización de los recorridos de circulaciones y la orientación del bloque. También se exige que los criterios de sostenibilidad se apliquen en la fase de construcción, con la utilización de estrategias que reduzcan el coste medioambiental.
«En un contexto de cambio climático, tenemos que poner de relieve todas aquellas propuestas que apuesten por un modelo constructivo eficiente y respetuoso con el entorno», analiza Baiges. Incluso, se prevé que el inmueble disponga de un espacio seguro para dejar bicicletas, con el fin de fomentar su uso.
El proyecto se considera una necesidad ante el hecho de que la ocupación de los espacios destinados a empresas y gestionados por Redessa se sitúa en torno al 95% en la actualidad, de manera que el nuevo edificio se plantea para dar respuesta a las necesidades de las sociedades del territorio y a la voluntad de ayudar a impulsarlas.
«Como Ciudad de la Ciencia y la Innovación, tenemos que prever espacios que fomenten la creatividad y que sirvan de referencia arquitectónica, tanto con respecto a su modelo y proceso constructivo, como por las dinámicas que se derivan de su diseño», cierra el edil.