Comercio
Las Botigues al Carrer cierran con un resultado parecido al del año anterior a pesar de la lluvia
La organización se vio obligada a alargar el acontecimiento dos días más por culpa de la lluvia

Fotografía de archivo de un expositor de la 49.ª edición de las Botigues al Carrer en Reus.
Las Botigues al Carrer cerraron ayer el último día de la 49.ª edición de este acontecimiento comercial que organiza el Tomb de Reus. Esta edición ha estado marcada por la lluvia y la mala climatología que obligó a la organización a alargarlo dos días.
Este año la iniciativa empezó el 6 de marzo y estaba previsto que finalizara el pasado 10 de marzo, pero, finalmente, el último día fue ayer. «Si hubiéramos hecho los cuatro días como siempre hacemos y estaba previsto, por culpa de la climatología habría sido una edición peor que la del año anterior», afirma Gemma Molner, miembro de la junta del Tomb de Reus.
Molner estima que, en caso de no haber alcanzado dos días más, habría habido una caída de un 10% aproximadamente en las ventas con respecto a la edición anterior, pero como al final se añadieron dos días «hemos quedado más o menos igual que el año pasado».
Este acontecimiento sirve como un acto de cierre de la época de rebajas de invierno y permite a las tiendas limpiar su stock. No obstante, la miembro de la junta del Tomb de Reus apunta que a la vez también funciona para «empezar a dar a conocer la nueva colección y ayudar a mover esta. Los clientes se acercan para ver qué descuentos hay, pero también empiezan a conocer los nuevos productos».
Además, una prueba más de la consolidación de esta iniciativa es que 25 años después de la primera edición «seguimos teniendo a un centenar de establecimientos que se apuntan». «Incluso, algunos ya nos preguntan semanas antes si lo haremos otra vez, eso es una muestra que para estos negocios les es bueno», añade.
Los negocios
Al mismo tiempo, el centenar de comercios participantes, mayoritariamente miembros del Tomb de Reus, confirman que esta propuesta es positiva en el cierre de las rebajas de invierno. «Las Botigues al Carrer nos ayuda a limpiar aquellos productos que durante la temporada normal no se han vendido tanto y, entonces, haces un descuento mucho más agresivo para llamar la atención del cliente. Siempre es bien recibido, pero el tiempo no ha acompañado mucho», explica Eduard Cano, de la tienda Cottoni.
Por su parte, Anna, propietaria de DSTIL, afirma que las Botigues al Carrer ayuda a atraer la atención de la gente durante unos días: «Va bien, porque la gente viene a ver si encuentra alguna cosa bien de precio y si ya ve algún otro producto de nueva temporada que le gusta también lo coge».
Por otro lado, aunque buena parte de los participantes son establecimientos de ropa y calzado, Gemma Molner asegura que otras tipologías de negocios también encuentran beneficio dentro de esta actividad. «Son muchos establecimientos y algunos, que son de otros sectores, también les sirve para dar salida a su stock y se demuestra en el hecho de que siguen apuntándose», subraya.
Entre estos establecimientos está Rovira Joiers, en el que su gerente, Isaac Rovira, explica que «no somos como las tiendas de ropa, que tienen modas, temporadas y unas rebajas de invierno muy marcadas. Pero este acontecimiento sí que nos ayuda a sacar un poco de stock de algunos productos en concreto».