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La cifra de pisos de Vivienda ocupados ilegalmente no deja de crecer

Mas Pellicer registra 27 casos y lamenta que «se cortó la luz en tres bloques pero se han reenganchado»

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El número de pisos propiedad de la Agencia de la Vivienda de Cataluña que se encuentran ocupados de manera irregular en Reus no disminuye. La cifra, según datos aportados por la misma Generalitat en octubre, se sube a los 26 domicilios. Todos ellos se encuentran localizados en el barrio Mas Pellicer. Desde la Asociación de Vecinos I de Mayo, donde también llevan un registro de casos, contabilizan a uno más, 27. Y, en el 2017, el dato lo había fijado Vivienda en 23. El presidente de I de Mayo, Eduardo Navas, asegura que hace algunas semanas, «a mediados de diciembre», operarios «de la compañía eléctrica cortaron las conexiones ilegales a los ocupas de tres bloques de Vivienda». «Poco después», lamenta, «los ocupas se volvieron a enganchar a la luz igual que antes y siguen viviendo como si no hubiera pasado nada».

El representante vecinal, que ha denunciado muchas veces que «no se ocupan más pisos porque ya no hay más», centra la preocupación ahora en estas conexiones, a las que atribuye algunos de los incendios que se han producido recientemente en cuadras eléctricos del barrio. La Generalitat gestiona en torno a 200 pisos en Mas Pellicer, un 35% de todos los que hay.

Desde Vivienda han asegurado también reiteradamente perseguir, a través de los medios disponibles, cada empleo|ocupación que se registra. Navas, de hecho, valora que «la culpa no es de la Generalitat porque quizás no se puede hacer más de lo que se hace, sino que es del juez. Si desalojan uno ocupa y no le pasa nada, si simplemente tiene que salir del piso y no tiene ninguna consecuencia más, podemos estar seguros de que al día siguiente volverá». En Mas Pellicer lamentan, sin embargo, que el principal problema no son las ocupaciones por ellas mismas sino «el incivismo». Y es que los que entran en los inmuebles vacíos «no se limitan a vivir allí, sino que revientan puertas, habitaciones de contadores y generan ruidos y molestias hasta que, muchas veces, son los propios vecinos que estaban antes los que tienen que intentar marcharse de su casa».

El presidente de la Asociación de Vecinos I de Mayo ubica las dos últimas ocupaciones «en los bloques 47 y 35», y recuerda que se trata de «personas que están atentas a las persianas, a si hay o no hay movimiento. Ha pasado que quien vivía en un piso ha muerto y al día siguiente ya lo habían ocupado». Después, se queja Navas, «el proceso con el juez es muy largo y no comporta nada más que salir y volver a entrar en el piso, y continuar con la vida. Es aquí donde está el principal problema».

Los vecinos temen incendios

Lo que más inquieta al vecindario son los incendios que, en las últimas semanas tuvieron lugar a algunos cuadros eléctricos y a habitaciones de contadores. Navas sostiene que «a menudo vienen dados porque los ocupas se enganchan a la luz de cualquier manera y eso puede generar un fuego que se lleve por delante todo el bloque». «Si pasa alguna cosa, por ejemplo, por la noche, y los vecinos están durmiendo y no sienten el humo, puede haber una desgracia, concluye». En la misma línea, I de Mayo pide que los cuadros eléctricos que se encuentran en los porches de cada bloque de pisos que forma parte del barrio queden definitivamente cerrados para evitar «que puedan manipularse o que, jugando, un niño pueda poner la mano y sufrir una descarga o quemarse».

En mayo del 2018, el incendio originado en el interior de un piso ocupado de manera ilegal afectó a toda la fachada de uno de los bloques de Mas Pellicer y también causó desperfectos en la escala interior y a otros pisos. El fuego movilizó cinco dotaciones de Bomberos de la Generalitat que intervinieron para extinguir las llamas y cuatro personas tuvieron que ser evacuadas al Hospital Sant Joan por intoxicación de humo, una de ellas menor. El piso quedó inhabitable. Navas explica que la Generalitat «ha hecho un lavado de cara a la fachada y parece que el problema no se ve tanto, pero acabará pasando de nuevo en algún otro bloque si seguimos así». La familia que vivía allí al momento de producirse los hechos, tal como detallaban semillas desde Vivienda, no se había dirigido al menos hasta el momento a los Servicios Sociales.

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